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26 de julio de 2018
Ahora soy.
Me detengo por un momento frente al reloj y observo.
Está parado, quieto, inmóvil,
sus manecillas decidieron parar el ritmo del tic-tac
que a veces machacante en mi cabeza, hoy extraño,
igual que sus vidas quedándose ahora en el recuerdo.
Aquí me hallo recordando existencias
bajo un techo que recogió oxígeno,
el que hoy respiro y me provoca unos versos.
Cada objeto pareciese ser una prolongación
que se desvanece al instante, al levantar la mirada,
y el tacto quisiera recuperar la sensación de volver a sentir,
más...solo queda añoranza.
Mi mano temblorosa duerme
mientras el deseo evoca en bajito los nombres a las cenizas
que nunca serán presencia cuando los mirlos cantan.
Vuelvo en mí recobrando la creencia,
invoco al arco iris para alimentar mi otra mano
que ruega no quedarse en el naufragio del pensamiento hostil que se hunde
y dormir al borde de una caricia sin limite.
Ahora soy tiempo y voz,
vida despierta que da cuerda a ése reloj
buscando la piel que acoja estos labios abiertos en mares
y en el torbellino del crepúsculo
dejar de ser sombra entre las siluetas sin nombre.
Ahora soy todo y nada.
Mañana?
Mañana seré un pensamiento imposible
que deja sin noche a la luna.
Yayone Guereta.
Foto propia de la autora.
3 de noviembre de 2017
Se me antoja.
Se me antoja ser aurora de tu primer pensamiento cada mañana,
y del último, que deja poso en la memoria cuando muere el día,
dejándonos colgados en los hilos de la nostalgia que traerá la noche
después de habernos sentido.
Se me antoja quererte hasta la extenuación,
de profanar tu cuerpo donde me proclamo victoriosa de tus abismos
seduciendo a la par al mismísimo diablo que me arrastra
como un imán hacia ti.
La piel se resiste al devastador tiempo que nos mantiene ausentes
(aunque sea apenas un lapso,
el deseo es tan extremadamente irracional qué tiñe de rojos el cielo)
recelosos por atesorarse en posesión devoran la existencia,
suplicando el instante donde estallar y fundirse eternos.
Son corrientes de vertientes, agua salada de su extenso mar,
rocas aguantando embestidas - ¡¡¡que derroche de vida!!!
mezcla de pieles renacidas que dejan suspiros,
de los labios que no se negarán.
mezcla de pieles renacidas que dejan suspiros,
de los labios que no se negarán.
Columpiándose en el vértice de la luna ríen como dos locos de atar.
¡Bendita locura la de amar!
¡Bendita locura la de amar!
Se me antoja contar una historia que desborda el sentimiento del alma,
la más bonita, sí, la de amar.
Yayone Guereta.
De mi voz:
23 de octubre de 2017
Me quedo aquí.
Entre mil calles aparece cuando menos lo esperaba,
elegida al azahar en ese preciso momento donde confluyen los astros
y el universo apuesta sin preguntar lanzando su arsenal,
provocando la catástrofe más maravillosa que pueda existir en el mundo
porque no dejará de ser...
una indolencia, el amor, es así.
Era el camino más hermoso,
(ajenos al tiempo de haberse caminado antes,
cosas del destino dicen...)
el del silencio,
el del desvarío,
el que deja atrás los abismos y las penas,
el que lleva a la locura,
el de la unión casual de dos seres que se reconocen
por el que caminan ausentes de todo en sus días
olvidando que fueron y que serán,
con el corazón apretado de incertidumbres
con las manos abiertas en cielos
con los bolsillos llenos regalando felicidad.
Posando su mirada de ojos verdes en el centro de mi gravedad latente descoloca mis días, entregándome desbordado en ríos la dicha con la que en plenitud, nos hacemos uno.
Me quedo aquí para ser feliz,
no sé cuando volveré.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWOHlxZk8tOVBMZU0/view
10 de mayo de 2017
Solo entonces.
Te hablaré de mí,
desde mí orilla,
esa qué separa tangible
-los tiempos-,
haciéndonos paralelos,
mordiendo océanos,
sepultando al universo.
Te hablaré de mí,
cuando las nubes tornen los vientos
y el mar sirva de alimento,
a estas bocas secas
-sin aliento-,
donde los dos mundos se aunarán
esperando el momento.
Te hablaré de mí,
de todas esas noches que la luna de plata
-se oculta-
eclipsando nuestros deseos.
Solo entonces, te hablaré de mí.
Yayone Guereta.
21 de marzo de 2017
Espacios cercados.
En un rincón de la nuca hay un espacio,
(son secretos guardados)
donde sin saberlo "desplazamos"
la palabra latiendo qué se esconde lánguida y descarnada,
qué se acurruca temblando,
dándose paso por la vaguada ambiciosa por ser,
letra inspiradora de tango,
franquea la histriónica lengua descorazonadora
qué dispuesta "expulsa" hastiada,
ser vocablo mutilado.
Más el cariz recapitula meditando
frente al párpado expandido qué mira ante sí
exterminando cualquier síntoma de ternura,
(insignificante gota de lágrima qué osas nacer padeciendo una pena,
si muere y desaparece cuando es absorbida por la piel
sin dejar huella qué alimente un atisbo de nostalgia),
la memoria argumenta suprimiendo a capricho
orando en plegaria el ruego qué en desamparo brama,
ser comisura del labio perdido
abrigo de un cuero olvidado
derramando efervescencia en la pasión qué flama,
qué vierte en religión chorro de "vida"
vida, qué con rabia implanta la psique por derecho
de todo sufrimiento pretérito vomitado,
escapar de continuados escalofríos hirientes,
y suspiros, qué quedan atravesados volviéndose melancolía.
Espérame, manifestó la boca al beso profundo,
pues llegará el día qué emane del vértice la palabra dilatada
-como pétalos en flor-
componiendo la melodía más hermosa qué nadie pueda imaginar
completa en armonía, unidas en cuerpo y alma, infinitamente libre.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWR0h1WkRhTUVabnM/view
12 de febrero de 2017
En la coma de la Luna.
El velo qué cubría al olvido se destapó aquella tarde
dónde moría el crepúsculo rojo
hundiéndose en un mudo y sereno silencio,
haciéndome sentirlo arcano
viviendo un momento inolvidable
recogida en su manto
iluminando mi rostro
dibujando colores la melancolía.
En ese inmenso cielo observo ser etérea,
pura poesía ante el universo,
confirmando mi cuerpo descarnado
con la piel sedosa deshebrándose,
que en un instante de ambición leve
me hace posar tácitamente
sintiendo la desnudez de mí alma elevarse al infinito en un empuje de aire,
ruborizándome al advertir lo qué albergaba en mi seno.
Le pregunté al grandioso firmamento
que me revelase su secreto,
alzando el semblante, -en un acto provocador-,
si en la aurora de lluvia qué lloré recordando aquella canción,
o en el insomnio febril qué perduró toda la noche,
donde la ilusión era de piedra blanca.
Entonces contemple como se trazaba en el vértice de la estrella más hermosa
la réplica qué compartió en la coma de la luna,
y la interrogación quedó en un canto abandonado sin miedo de lanzarse al vuelo.
Ahí lo supe, hallar mi libertad.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWYV9POFJOM0pMSkU/view
15 de enero de 2017
Sin un horizonte.
En la clausura de mi soledad exhalo un suspiro de amor
que nostálgico recuerdo en el goce estéril del instante,
-donde prolongo el sueño de tenerte-
más mis labios temblorosos advierten la verdad que dicté
frente al espejo a nuestras vidas quedando desoladas.
Abro mis manos como alas hacia el aire en la noche /buscando nada/,
esa noche que me llena de espanto en un grito desgarrador y doloroso,
como si el amor supiese que vivo sin ti dentro de mí
y en la mirada no existiese ni un destello de emoción.
La lenta saliva se funde en mi boca
y oigo mi corazón latir pausado,
(nunca igual, pero siempre sangrando, sin saber porqué),
imposible palpitar en el bombeo un nombre, y si lo hiciese,
no sabría exactamente lo que nombra en la palabra.
Es inútil esperar de la noche un vergel de flores
que riegue este río fantasmal de la memoria,
pues en el pálido rostro implantó el invierno
la expresión fría de vacío.
Sin un horizonte,
los ojos se hacen duros como el cierzo helado.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWV0lpSmZsZ1UxRTQ/view
.
8 de enero de 2017
En mi cielo.
En mi cielo reposado un mar de ilusiones crece
y barrunta primaveras en los suspiros del pecho,
en verde esmeralda pinta la memoria el horizonte
con el majestuoso azul cobalto que despide el párpado al ocaso.
Allá tú te presentas, asiendo mi mano
-sin templanzas-
sosteniendo las inseguridades en lo añejo de tu saber
y la certidumbre del que desea ser amado en plenitud.
En tus trazos deslizo sentimientos al mismo tiempo que templo los tuyos,
-acomodándonos en sentir-
pues golpea fuerte cuando el latido es trastocado por la presencia
elevando hacia las nubes la soledad donde meces los vientos.
En tus corrientes, / discreta y sibilina/
-con la libertad del silencio-
mezclo mis mareas sin detenerme,
y en la intuición de la palabra muda nos reflejamos
y en la imperfección del fluir, mezclamos vida.
Yayone Guereta.
(Deseos)
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWaF9RXzNPTjZnTWM/view
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