Sólo si eres alguien que aprecie los sentimientos y sus pensamientos, disfrutará de la escritura de ellos.
Éste blogger permanecerá abierto para el disfrute del lector por petición solicitada de compañer@s blogueros, tendrá la actividad qué las musas así lo dispongan.

2 de noviembre de 2018

Así.



Mis ojos se han cansado
de mirar al horizonte. 

Mis dudas se han ido disipado
conforme va pasando el tiempo. 

Mis temores se han hecho pequeños.

Y mi amor...
se ha dormido en mi recuerdo. 



Yayone Guereta.



26 de julio de 2018

Ahora soy.



Me detengo por un momento frente al reloj y observo.

Está parado, quieto, inmóvil,
sus manecillas decidieron parar el ritmo del tic-tac 
que a veces machacante en mi cabeza, hoy extraño,
igual que sus vidas quedándose ahora en el recuerdo.

Aquí me hallo recordando existencias
bajo un techo que recogió oxígeno,
el que hoy respiro y me provoca unos versos.

Cada objeto pareciese ser una prolongación 
que se desvanece al instante, al levantar la mirada, 
y el tacto quisiera recuperar la sensación de volver a sentir,
más...solo queda añoranza.

Mi mano temblorosa duerme 
mientras el deseo evoca en bajito los nombres a las cenizas
que nunca serán presencia cuando los mirlos cantan.

Vuelvo en mí recobrando la creencia,
invoco al arco iris para alimentar mi otra mano
que ruega no quedarse en el naufragio del pensamiento hostil que se hunde
y dormir al borde de una caricia sin limite.

Ahora soy tiempo y voz,
vida despierta que da cuerda a ése reloj
buscando la piel que acoja estos labios abiertos en mares
y en el torbellino del crepúsculo 
dejar de ser sombra entre las siluetas sin nombre.

Ahora soy todo y nada.

Mañana?

Mañana seré un pensamiento imposible
que deja sin noche a la luna.



Yayone Guereta.

Foto propia de la autora.


19 de junio de 2018

Cuerpo de luna.



Que derroche de rocío desprendía en la atmósfera el alba.

Que soberana se ofrecía la piel mojada al instante del reclamo.

Que atrevida la boca al derramar sabroso jugo con su lengua enfurecida

elevándola a los altares.


Declarando ser prófugo del mundo,

se exilió en su cuero,

para morir allí,

"tantas veces como nuevas primaveras"

con la quietud de un sabio que no quiere escuchar

ni abandonar ése paraíso,

el de un cuerpo de luna.



Yayone Guereta.


                         
                                                       Foto Propia.
                                                       Autora,
                                                      Yayone Guereta.

13 de mayo de 2018

Vino amargo.



Aquella noche azarosa dejó en los paladares
un sabor a vino amargo.

Dos cuerpos yaciendo entrelazados

"en rebosante sexo, salvaje y desmedido"

Henchida cae una lágrima de sudor hacia los labios
conjugándose entre los rostros.

(La mentira se apiadó de sus pieles
haciéndoles un guiño)

Aquella noche...
quedó poso de vacío en la memoria.



Yayone Guereta.

Oda.



Háblame de azucenas y lirios

con estupor bracero!!!


Que muero por ser primavera en sus pétalos,

para ser caricia y beso consentido

y sentir como miman los cerezos en flor.



Yayone Guereta.

Evasión.



Dejé de saborear el salitre de las lágrimas 

                            "para bucear en el extenso océano"

                                                lanzándome por sus arrecifes de coral...



Yayone Guereta.

15 de abril de 2018

Aflicción.



En esta tarde dormida
donde se esconden los girasoles,
mastico la tristeza en éste corazón errante.

Miro la lluvia tras la ventana de mis ojos
y escondo en el canastillo de los miedos
el sentir reprimido.

Me pregunto cuanto tiempo soportará
éste latir paralizado en emociones,

y si mi andar mermado subirá los peldaños
hacia un cielo glasto
tendiendo puentes de ilusión y esperanza,

para abrazar a la nube blanca
que hoy se torna en un gris empedrado.

A veces pienso que solo soy roca en el camino
reduciéndose en arena,
y olvido de una caricia rota en mil pedazos.



Yayone Guereta.


De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/1vYvoTIbxfbLHF1ByHrOsV_nMcmVDEt3t/view

14 de abril de 2018

Existencia.



Tuve tantas miradas en el tiempo
que no supe ver en mis ojos,

la realidad hizo honor con su presencia de golpe en las ojeras marcadas.

Fue entonces cuando vi un antes y un después que desgarró al recuerdo

e hizo temblar el suelo en mis pies descalzos. 


Yayone Guereta.

Video realizado y recitado por mi hija, 
Haizea Jorge Guereta.








3 de noviembre de 2017

Se me antoja.



Se me antoja ser aurora de tu primer pensamiento cada mañana, 
y del último, que deja poso en la memoria cuando muere el día, 
dejándonos colgados en los hilos de la nostalgia que traerá la noche 
después de habernos sentido.

Se me antoja quererte hasta la extenuación,
de profanar tu cuerpo donde me proclamo victoriosa de tus abismos
seduciendo a la par al mismísimo diablo que me arrastra 
como un imán hacia ti.

La piel se resiste al devastador tiempo que nos mantiene ausentes

(aunque sea apenas un lapso,
el deseo es tan extremadamente irracional qué tiñe de rojos el cielo) 

recelosos por atesorarse en posesión devoran la existencia, 
suplicando el instante donde estallar y fundirse eternos.

Son corrientes de vertientes, agua salada de su extenso mar, 
rocas aguantando embestidas - ¡¡¡que derroche de vida!!!   
mezcla de pieles renacidas que dejan suspiros,
de los labios que no se negarán.

Columpiándose en el vértice de la luna ríen como dos locos de atar.

¡Bendita locura la de amar!

Se me antoja contar una historia que desborda el sentimiento del alma, 
la más bonita, sí, la de amar.


Yayone Guereta.

De mi voz:

23 de octubre de 2017

Me quedo aquí.



Entre mil calles aparece cuando menos lo esperaba,
elegida al azahar en ese preciso momento donde confluyen los astros
y el universo apuesta sin preguntar lanzando su arsenal,
provocando la catástrofe más maravillosa que pueda existir en el mundo
porque no dejará de ser...
una indolencia, el amor, es así.

Era el camino más hermoso, 

(ajenos al tiempo de haberse caminado antes, 
cosas del destino dicen...)

el del silencio,
el del desvarío,
el que deja atrás los abismos y las penas,
el que lleva a la locura,
el de la unión casual de dos seres que se reconocen
por el que caminan ausentes de todo en sus días
olvidando que fueron y que serán,

con el corazón apretado de incertidumbres
con las manos abiertas en cielos 
con los bolsillos llenos regalando felicidad.

Posando su mirada de ojos verdes en el centro de mi gravedad latente descoloca mis días, entregándome desbordado en ríos la dicha con la que en plenitud, nos hacemos uno.

Me quedo aquí para ser feliz,
no sé cuando volveré.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWOHlxZk8tOVBMZU0/view



27 de julio de 2017

Oxígeno cruzado.



Los labios pronuncian el nombre 
y en un susurro lo dilata la memoria antojadiza,
un nombre que se adhiere a la garganta
renaciendo del recuerdo que brota en ese estúpido momento,

entre consonantes y silaba encasillada
(como todo lo qué nunca termina, "curiosa similitud"),
sin un final que defina cualquier historia inconclusa,

así quiso llamarlo el necio alado,
hasta en ese detalle el destino lo nombró jactancioso,

y sin querer recordar mil oxígenos cruzados
que un día se lanzaron al cielo,
a cuatro manos, y desbordándose en ríos,

recibe el ruido del pasado el pensamiento
resurgiendo el sentimiento blanco,
eufórico y ascendente de la primera vez
que internamente contiene,

porque pellizca el corazón,
eriza la piel y da pánico a los sentidos.

Así se siente cuando no existe maldad en un ánima pura.

Dos promesas rotas gimiendo al tiempo desteñido
estrangulando la luz de la estrella que vio nacer 
el rito ancestral que solo se otorga a los enamorados,

dos sueños golpeados llenos de sombras,
nenúfares flotando solitarios mirándose desde la superficie,
con ardientes deseos, con la ilusión de subsistir.

Las promesas quedan ateridas
que el tiempo desheló en lágrimas dejando desierto el interior,

existencia que se encarga de pulverizar con gotas sulfúricas el alma
con una parsimonia interminable..."


Nota:

Los vientos traerán el brillo a los días opacos de raro esplendor
donde el verdor amarillee el párpado,
para despejar esta espesa cabeza que dictamina frente al espejo,
y plañir de alegría al percibir como siente arder en sus dedos
la desnudez de las flores que contoneándose entre sones
se humedecen por la lluvia y con sus estambres acaricien mi tez
ofreciéndome un mañana.



Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWVmJBOGl5d2JRVzg/view


6 de junio de 2017

Silencio en la piel.



En el silencio de la piel

gravita el eco acontecido,

cayendo hacia sus adentros

donde espera la cálida brisa

que roce su punto etéreo,

para dejarse ir...

quebrantado al día púrpura

y estremecerse de nuevo.

Aligera ave migratoria

a surcar los cielos

contoneándose liviana en la danza del vuelo,

dibujando figuritas de amor entre las nubes

con las plumas del sentimiento que acarician su juego,

para sentir profundamente...

como el aire se enreda en su cuero.


Yayone Guereta.