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2 de noviembre de 2018
Así.
Mis ojos se han cansado
de mirar al horizonte.
Mis dudas se han ido disipado
conforme va pasando el tiempo.
Mis temores se han hecho pequeños.
Y mi amor...
se ha dormido en mi recuerdo.
Yayone Guereta.
21 de marzo de 2017
Espacios cercados.
En un rincón de la nuca hay un espacio,
(son secretos guardados)
donde sin saberlo "desplazamos"
la palabra latiendo qué se esconde lánguida y descarnada,
qué se acurruca temblando,
dándose paso por la vaguada ambiciosa por ser,
letra inspiradora de tango,
franquea la histriónica lengua descorazonadora
qué dispuesta "expulsa" hastiada,
ser vocablo mutilado.
Más el cariz recapitula meditando
frente al párpado expandido qué mira ante sí
exterminando cualquier síntoma de ternura,
(insignificante gota de lágrima qué osas nacer padeciendo una pena,
si muere y desaparece cuando es absorbida por la piel
sin dejar huella qué alimente un atisbo de nostalgia),
la memoria argumenta suprimiendo a capricho
orando en plegaria el ruego qué en desamparo brama,
ser comisura del labio perdido
abrigo de un cuero olvidado
derramando efervescencia en la pasión qué flama,
qué vierte en religión chorro de "vida"
vida, qué con rabia implanta la psique por derecho
de todo sufrimiento pretérito vomitado,
escapar de continuados escalofríos hirientes,
y suspiros, qué quedan atravesados volviéndose melancolía.
Espérame, manifestó la boca al beso profundo,
pues llegará el día qué emane del vértice la palabra dilatada
-como pétalos en flor-
componiendo la melodía más hermosa qué nadie pueda imaginar
completa en armonía, unidas en cuerpo y alma, infinitamente libre.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWR0h1WkRhTUVabnM/view
16 de marzo de 2015
Cuando se me enciende la mirada.
Cuando se me enciende la mirada
Como un canto en la mañana
veo al mirlo saltar entre sus ramas,
con su gorgojo despliega sus encantos
y se posa en la mimosa
que se ruboriza si se la toca.
Cuando se me enciende la mirada
Como el sol que calienta el agua
veo a la rana chapotear lustrosa dando enormes saltos
haciendo piruetas coqueteando ante su sapo que la baila,
y las algas del charco se sienten celosas de sus bocas
que se besarán gustosas a lengüetadas.
Cuando se me enciende la mirada
Como el arco iris asoma entre la tormenta dando calma
veo como todos los colores despiertan desplegando su amalgama
vistiendo las sonrisas de perlas nacaradas.
Y vivo!
Porque siento viva mi alma
y no hay nada como sentir...
cuando se me enciende la mirada.
Yayone Guereta.
10 de marzo de 2015
Letargo de un olvido.
Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío.
Cuando las semillas broten,
y las aves emigren dejando sus nidos,
buscando un nuevo tiempo
que despierte lo que yace
darle sentido,
eso dijiste,
y me quedo con la ausencia
la incertidumbre se posa en mi ombligo,
pululando sin sentido.
Vuelvo a verte,
regresas entre letras tristes
aún sigues en tu invierno,
dormido,
las lineas al borde del precipicio,
el alma rota
sin recomponer abismos,
la vida patas arriba
perdido el equilibrio.
Mi cintura busca el norte de tus manos
el sol de tu primavera,
la luz de tus ojos brillando en mis latidos.
Te has ido...
Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío,
más yo dije...
aún permaneces en tú olvido.
Yayone Guereta.
5 de marzo de 2015
No llores más.
Hoy estoy triste
y si, lloro.
Porque se mezclan sentimientos
los que nacen desde dentro,
desde la impotencia
hasta el amor intenso.
Como aliviar el dolor de su pena
el que quiero arrancar de cuajo,
el que le aflige
el que tiene incrustado,
a mi dulce princesa
le esta superando.
Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.
Imposible aplacar lo que el corazón dicta
cuando se ama demasiado,
y el hilo que une
se resquebraja y no sujeta
los pespuntes dados,
ese primer amor
que se arraiga en las venas
y late desbocado,
y crees morir cuando se quiebra
y el mundo se le hace pedazos.
Dime mi dulce niña
que puedo hacer
para liberar tanto daño.
Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.
Me quema verla
como alma en pena
preguntando, si hay algún remedio,
mirándome a los ojos
sin poder darle una respuesta.
Y en ese instante, inmóviles
el vacío hace su presencia
el silencio lo inunda todo,
en mis manos solo me queda
estrecharla a mi regazo,
fundiéndonos en un interminable abrazo
uniendo nuestras lágrimas
con ese sabor amargo.
Hoy estamos tristes
de una pena,
somos, dos llantos desconsolados.
Yayone Guereta.
27 de febrero de 2015
Lo que pudo ser y no fue.( Micro)
Siempre fue un niño inquieto, curioso, muy observador.
Ya desde crío, capturaba imágenes de cualquier lugar o elemento que le
llamase la atención, guardándolo en sus retinas.
Y claro, como no, esa sería su futura profesión.
Aunque el destino, que es muy caprichoso, no sería la única que
tendría.
Aficionado a una edad temprana, empezó a meterse de lleno.
Buscó un local, donde poder revelar sus fotos, colocar todo lo
necesario, o al menos, los pocos utensilios con los que empezar su estoica
etapa.
Contactó con un señor, amigo de su padre, que era dueño de varios
locales de un mercado.
“ Lo que no podía imaginar, era, que allí, estaría el amor de su vida”
Don Luis “ el regente del local”, necesitaba hacerle a su hija
Verónica, un reportaje fotográfico.
A lo cual Víctor, accedió gustoso.
Que mejor tener de cliente al mismísimo dueño, por generar más
reputación.
Si el trabajo estaría bien hecho, ya tendría el cincuenta por ciento de
la clientela asegurada.
Estaba empezando, ese trabajo le daría más “cache”.
Don Luis:
De acuerdo Víctor.
En un par de días Verónica pasará por aquí. Retratarla como se merece,
su hermosura no es para menos. Las necesita para un puesto de trabajo.
Víctor:
No se preocupe, déjelo en mis
manos, estará segura conmigo, se lo que hago.
Donde pongo el ojo…
Don Luis se marchó frunciendo el
ceño, con gesto amenazador, como diciendo…
Ya veremos, más te vale.
A las diez en punto de la mañana, pasados dos días, entró la joven al
local.
Víctor andaba enredando en sus cosas, sin percatarse, de espaldas al
recibidor.
La joven fingió una pequeña tos seca, dándose Víctor la vuelta de
inmediato sobresaltado.
“Aquí fue el comienzo del que sería el amor de su vida”
Hola, soy Verónica, la hija de Don Luis.
El impacto para Víctor fue brutal, tan inesperado, que su primera
reacción, fue capturar con su cámara ese
preciso momento, que por supuesto, jamás olvidaría.
Y con la más provocadora de sus sonrisas, por fin se presentó.
Hola, yo soy Víctor.
Apenas eran unos adolescentes, experimentando el primer amor.
Dos locos apasionados descubriendo la pasión.
Cuantas noches trampeaban a la Luna, y contando las estrellas, iban
construyendo sus sueños.
“Si el mundo se hubiese parado
en esos instantes…
Las ventas de la fotografía en el local, no eran las deseadas, no llegaban
con el dinero para realizar sus ansiados sueños.
Víctor, optó por mejorar de empleo, con el propósito de posicionarse
mejor económicamente.
Cursó oposiciones para la policía del estado, consiguiendo su objetivo.
De allí salió un policía raso de barrio, y eso, no quería para él.
La ambición por superarse, dio un paso más, formándose en un cuerpo
especial.
Un puesto, que le daría un estatus, tanto social, como económico.
Todo marchaba, la felicidad les daba la mano, bendeciéndoles con un
hijo que se engendraba en el vientre de Verónica.
Sin embargo, un fatídico día, llamaron para comunicar a Verónica, la
más triste noticia.
Víctor, con dos de sus compañeros, saltaban por los aires literalmente.
Un artefacto tras la puerta de la casa de unos delincuentes, les
estalló de lleno.
Tras estar entre la vida y el más allá.
Tras infinitas operaciones.
Verónica, permanecía a su lado, haciendo un gran esfuerzo todos los
días, recorriendo quince kilómetros en bici, ya que el hospital, desde donde
vivían, estaba a larga distancia.
Para colmo de más desgracia, Verónica, pierde el fruto que lleva en su
vientre.
“Ni Víctor, ni Verónica… Volvieron a ser los mismos”
Víctor entró en una depresión.
Postrado en una silla de ruedas, el abdomen magullado, el cuerpo
torturado, la mente hundida.
No era justo!
La desidia y el infortunio lo contaminó todo.
Lo que pudo ser y no fue.
Lo más bello y hermoso, se destruyó tras aquel fatídico día que el
maldito artefacto exploto.
Recuperado tras meses de dura agonía, Víctor, decidió cambiar su vida
de lleno, dejando su país.
Necesitaba olvidarse de todo, empezar una nueva etapa, volver a ser,
sentir y vivir.
Cruzó miles de kilómetros, retomando la que siempre fue su pasión, su
profesión.
Se volvió a enamorar “ eso creía” por dos veces.
Relaciones que fraguaron.
Porque hoy es el día, que ve a Verónica, en los flases que a su mente
en imágenes llegan y guarda en sus
retinas.
Querrá el dichoso destino caprichoso que en un futuro unan sus vidas?...
Yayone Guereta.
Yayone Guereta.
23 de febrero de 2015
Dile a tu mirada
Hay miradas y miradas.
La de ellos no decía nada,
vacía en expresión
sentimientos vencidos
silencio cansado de si mismo.
Callados...
Pasaron palabra,
triste la mirada que no habla,
que esta perdida
rayando la pregunta deseada,
para que despierte
la respuesta temprana.
Sin embargo,
no quedan ni interrogantes
ni siquiera puntos suspensivos
que den tregua y alarguen
la prolongación de esa mirada,
porque ya no hay vida
ni cohetes que explosionen
chocando como trenes alocados,
alborotando las entrañas.
Es el final del precipicio
cayendo hacia el abismo
deambulando por el limbo
manteniendo el tipo,
superviviendo en un agujero negro
que no ciegue un posible resquicio,
de ver una luz que aparezca
y que esas miradas, recobren su brillo.
Que triste es una mirada...
cuando no dice nada...
Yayone Guereta.
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