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2 de noviembre de 2018
Así.
Mis ojos se han cansado
de mirar al horizonte.
Mis dudas se han ido disipado
conforme va pasando el tiempo.
Mis temores se han hecho pequeños.
Y mi amor...
se ha dormido en mi recuerdo.
Yayone Guereta.
15 de abril de 2018
Aflicción.
En esta tarde dormida
donde se esconden los girasoles,
mastico la tristeza en éste corazón errante.
Miro la lluvia tras la ventana de mis ojos
y escondo en el canastillo de los miedos
el sentir reprimido.
Me pregunto cuanto tiempo soportará
éste latir paralizado en emociones,
y si mi andar mermado subirá los peldaños
hacia un cielo glasto
tendiendo puentes de ilusión y esperanza,
para abrazar a la nube blanca
que hoy se torna en un gris empedrado.
A veces pienso que solo soy roca en el camino
reduciéndose en arena,
y olvido de una caricia rota en mil pedazos.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/1vYvoTIbxfbLHF1ByHrOsV_nMcmVDEt3t/view
23 de octubre de 2017
Me quedo aquí.
Entre mil calles aparece cuando menos lo esperaba,
elegida al azahar en ese preciso momento donde confluyen los astros
y el universo apuesta sin preguntar lanzando su arsenal,
provocando la catástrofe más maravillosa que pueda existir en el mundo
porque no dejará de ser...
una indolencia, el amor, es así.
Era el camino más hermoso,
(ajenos al tiempo de haberse caminado antes,
cosas del destino dicen...)
el del silencio,
el del desvarío,
el que deja atrás los abismos y las penas,
el que lleva a la locura,
el de la unión casual de dos seres que se reconocen
por el que caminan ausentes de todo en sus días
olvidando que fueron y que serán,
con el corazón apretado de incertidumbres
con las manos abiertas en cielos
con los bolsillos llenos regalando felicidad.
Posando su mirada de ojos verdes en el centro de mi gravedad latente descoloca mis días, entregándome desbordado en ríos la dicha con la que en plenitud, nos hacemos uno.
Me quedo aquí para ser feliz,
no sé cuando volveré.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWOHlxZk8tOVBMZU0/view
27 de julio de 2017
Oxígeno cruzado.
Los labios pronuncian el nombre
y en un susurro lo dilata la memoria antojadiza,
un nombre que se adhiere a la garganta
renaciendo del recuerdo que brota en ese estúpido momento,
entre consonantes y silaba encasillada
(como todo lo qué nunca termina, "curiosa similitud"),
sin un final que defina cualquier historia inconclusa,
así quiso llamarlo el necio alado,
hasta en ese detalle el destino lo nombró jactancioso,
y sin querer recordar mil oxígenos cruzados
que un día se lanzaron al cielo,
a cuatro manos, y desbordándose en ríos,
recibe el ruido del pasado el pensamiento
resurgiendo el sentimiento blanco,
eufórico y ascendente de la primera vez
que internamente contiene,
porque pellizca el corazón,
eriza la piel y da pánico a los sentidos.
Así se siente cuando no existe maldad en un ánima pura.
Dos promesas rotas gimiendo al tiempo desteñido
estrangulando la luz de la estrella que vio nacer
el rito ancestral que solo se otorga a los enamorados,
dos sueños golpeados llenos de sombras,
nenúfares flotando solitarios mirándose desde la superficie,
con ardientes deseos, con la ilusión de subsistir.
Las promesas quedan ateridas
que el tiempo desheló en lágrimas dejando desierto el interior,
existencia que se encarga de pulverizar con gotas sulfúricas el alma
con una parsimonia interminable..."
Nota:
Los vientos traerán el brillo a los días opacos de raro esplendor
donde el verdor amarillee el párpado,
para despejar esta espesa cabeza que dictamina frente al espejo,
y plañir de alegría al percibir como siente arder en sus dedos
la desnudez de las flores que contoneándose entre sones
se humedecen por la lluvia y con sus estambres acaricien mi tez
ofreciéndome un mañana.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWVmJBOGl5d2JRVzg/view
21 de enero de 2017
Viejas palabras.
He de sanar viejas palabras heredadas
que expandidas oxidan la esencia de mi ánima,
lo haré, caminando poco a poco,
-con los pies desnudos sobre mis pasos-,
sin la confusión que aún aprieta a los sentimientos que albergo,
en esta montaña llena de melancolías abrazadas a mi techo.
El destino no está escrito en las llaves que prevén cielos abiertos,
y en su correosa búsqueda,
se funden igual que la tierra ardiente despidiéndose
de la repentina erupción del volcán escupiendo lava a su paso dejando llaga.
Inflamo de suspiros los atardeceres
al escuchar redoblar las campanas de la tolerancia,
y en el anhelo, me enfrento al oleaje de mis aguas turbulentas
que aprietan la impaciencia del fuego creciente
anidando en el pecho, -quemándome por dentro- de esta rutina antigua.
Solo deseo que el camino no se haga un laberinto ponzoñoso
del que no pueda escapar,
-para poder sumergirme en el río de mi mirada-
descubriendo como recupero la voz del vocablo curado,
y en ofrenda, dedicárselo a mi alma.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWYVVkM0N1TlJxbjQ/view
.
27 de septiembre de 2016
Ecos opacos.
Voy a verter al mar las gotas de lágrima hiriente que caen por mis párpados
y van filtrándose cuál cuchillos por mi cuero aguerrido,
para abandonar esta melancolía emulsionada en sollozos
para abandonar esta melancolía emulsionada en sollozos
con la que abato este rostro partido de sonrisas.
Pero una por una se diluyen entre las grietas penetrando su tristeza
soliviantando aún más mi inquietud,
( los días de lluvia siempre afligen la valentía
convirtiéndola en opacos ecos al amor)
invadiendo mi desnudez,
empedrando el alma,
amotinadas en rebelión para hacer allí de su morada mi patíbulo.
empedrando el alma,
amotinadas en rebelión para hacer allí de su morada mi patíbulo.
Más en las luchas de poder siempre hay vencedores y vencidos,
y ganáronme la batalla en la fragilidad del combatiente
y ganáronme la batalla en la fragilidad del combatiente
al mostrar el sentimiento servido en bandeja de plata,
sin otra arma con la que bregar.
sin otra arma con la que bregar.
Ríndome ante el azar de los días que traerán tanta pesadumbre
de este otoño venidero que lastima,
y en su fatalidad sólo quedome rogar al rey astro,
y en su fatalidad sólo quedome rogar al rey astro,
/lléneme de luz/
concédame en caridad un vértice de calor a este corazón aterido,
concédame en caridad un vértice de calor a este corazón aterido,
y que el cobijo de esta existencia cubra con tacto esta carencia,
con una suave caricia tierna,
con un abrazo protegido,
con el mismo cuidado, con el que se mima a un niño.
Yayone Guereta.
9 de septiembre de 2016
Esa parte del corazón. ( Versión II Amor )
Versé infinidad de veces adioses prolongados al amor
creyendo no ser oración ni credo para nadie
-en todos sus designios-
y como si fuese único ese día
-sabiéndonos magia-
llegas a mi con la palabra tibia del acercamiento
que al roce de un movimiento de fortuna
me haces creación en tus manos,
donde me entrego sin la duda de un pasado
olvidando la nostalgia que fui.
A través de nuestros ojos recogemos sentimientos mutuos
-llenos de confidencias-
guardándolas en el silencio de la mirada
/haciéndonos beso y suspiro/
adivinándonos el alma, la piel, y todo,
en esa parte del corazón...
Amo.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWbktqRDE0M3FRS28/view
Foto propia.
4 de septiembre de 2016
Con los pulsos pegados.
Con cariño para Inma Sanz,
amante del amor.
amante del amor.
Fue la casualidad guiada por el maravilloso momento
quien te trajo a mí libre de nostalgias,
firme en pensamiento y trazo acompasado,
con los pulsos pegados al pecho
para reescribir sobre mi cuero cuneiforme.
Dejas de ser palabra y te vuelves esencia,
materia,
médula,
ser presencial,
acariciando las formaciones que conjugan dos cuerpos en la dosis perfecta.
Entregas susurros que devuelvo en suspiros al leve roce
-incluso de pensamiento-
alertando al corazón que inquieto bombea,
-incluso de pensamiento-
alertando al corazón que inquieto bombea,
reclamando en el ansia la boca que me diluya en el mar de tus aguas,
entregada al fluido de tu lengua
la piel habla libremente sin recortar sonidos,
/olvidando unos abrazos rotos/
meciendo con mimo las pasiones olvidadas.
Camino hacia ti, hacia tu tiempo,
dejándome atrás crudos inviernos
llenándome de primaveras desde el mes de enero,
llenándome de primaveras desde el mes de enero,
en la calma y el sosiego de los vientos salvadores
en la tempestad y los desvelos que definirán nuestros senderos,
entrelazando las manos aspirantes de deseos
y el corazón autárquico entregándonos al universo.
Yayone Guereta.
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWcTlKQUNwQ1JLSEk/view?usp=sharing
De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWcTlKQUNwQ1JLSEk/view?usp=sharing
10 de agosto de 2016
En esta ausencia.
En esta ausencia broto desde mi desnudez
la mudez de los ecos en mi ánima
y del último suspiro de reflexión nace la palabra,
y del último suspiro de reflexión nace la palabra,
fluye libre en estrofas claras fragmentadas
como el río que barrunta el desenlace ligero de sus caudales
hacia un mar abierto en el final de su etapa,
la péndola se desliza pidiendo paso para desbordarse en sentimiento puro y cristalino,
la péndola se desliza pidiendo paso para desbordarse en sentimiento puro y cristalino,
el que me envuelve en este momento de vida
donde asumo lo que soy en libertad, sin perezas,
con la voluntad de ser quien soy.
Retozaron en la calidez de mis vientos
y entregada con la misma inocencia de juventud desafié lo escrito
convencida que era pasión en estado vivo,
y entregada con la misma inocencia de juventud desafié lo escrito
convencida que era pasión en estado vivo,
sin lapidar emociones,
siendo los instantes promovidos más que por el sentir,
-fue insensibilidad -
una obsesión enfermiza que mi piélago abandonó.
Llegó el día de amarme,
quererme desde ésta lucidez templada,
desde el amanecer de la aurora que nace al alba
quererme desde ésta lucidez templada,
desde el amanecer de la aurora que nace al alba
hasta el abandono de la luna que mece en nanas,
donde aún amarro en el silencio de estos labios encorsetados...
alguna nostalgia.
Mirad, pues mis ojos son reflejo de luz cálida, los que advierten una mirada.
Yayone Guereta.
Foto Propia.
12 de julio de 2016
Si has de volver.
Si has de volver que sea a mi memoria,
pues voy a recordarte con la mirada tibia del enamorado
y el labio rozando los bordes de mis comisuras
-de lado a lado-
henchido en el fulgor que florece un beso,
pues voy a recordarte con la mirada tibia del enamorado
y el labio rozando los bordes de mis comisuras
-de lado a lado-
henchido en el fulgor que florece un beso,
y en el rincón que elevé mi cintura buscando tu hombría
-enlazando las manos-
como si se ora a un Dios que dona y regala todos los deseos
-enlazando las manos-
como si se ora a un Dios que dona y regala todos los deseos
en un instante de amor,
(el uno junto al otro)
y aunque ya, siendo sombra los dos,
dejaré embriagarse al recuerdo como un suave perfume,
con los párpados apretados para detenerlo
dejaré embriagarse al recuerdo como un suave perfume,
con los párpados apretados para detenerlo
-sin echarle de menos-
guardando en el reposo que vivimos
con las palabras hermosas que llenaron el momento.
Más momento vivimos y no me pesa
pues gozamos dando envidia a las estrellas
pues gozamos dando envidia a las estrellas
(saltándonos el abismo de los acantilados)
ellas, que con su manto de luz iluminaron de algarabía
y eran guardianas en duelo de nuestro universo.
Nota:
ellas, que con su manto de luz iluminaron de algarabía
y eran guardianas en duelo de nuestro universo.
Nota:
Y quien no recuerda el dulce aroma de unas flores frescas?
Yayone Guereta.
20 de junio de 2016
Empacando el alma.
Me recogí en una otoñal estación
donde gestando caprichosa hizo nido
donde gestando caprichosa hizo nido
en éste corazón que dejó su cordialidad apartado al mundo,
porque el desamparo se presentó instalándose a sus anchas,
paralizando el latido, y eso que sólo,
porque el desamparo se presentó instalándose a sus anchas,
paralizando el latido, y eso que sólo,
-venía de visita-,
aquella noche que decidió romperme las horas de un tiempo
y del que se adueñó por cuenta propia.
Es el rostro el que adivina las mañanas frente al espejo
presentando la realidad,
mostrándose en forma de lágrima, deslizando su humedad,
presentando la realidad,
mostrándose en forma de lágrima, deslizando su humedad,
-empacando el alma-,
gastándose en el almacén que tragará el desfiladero,
pues la mirada se contempla cansada en una veracidad
que no pasa indiferente surcando huella.
Me acomodo en ti, Soledad,
y acogida en tu hermosura te entrego mi entrecortado suspiro,
porque me llegaste a tocar como nadie lo hizo
y llevas el silencio escrito con mi nombre,
endiablada y bella...
te hiciste de mis nostalgias dueña asiéndome a tu cintura.
Yayone Guereta.
15 de junio de 2016
Aunque la palabra sea sueño.
Siempre hay un constante efluvio
en los ojos que emanan esa sed de piel, -mi sed-
y si por sus fronteras encontrase la esquina donde anclar mis inquietudes,
moriría eterna en carnes.
y si por sus fronteras encontrase la esquina donde anclar mis inquietudes,
moriría eterna en carnes.
En mi pasión de Mujer no necesito estrategias que ordenen,
-pues en el ardor-
los cuerpos se atraen imantados entre lo cóncavo y convexo
fundiéndose como dos gotas de rocío tras el velorio que deja la noche.
-pues en el ardor-
los cuerpos se atraen imantados entre lo cóncavo y convexo
fundiéndose como dos gotas de rocío tras el velorio que deja la noche.
Hasta puedo adivinarle,
-aunque la palabra sea sueño-
en mis versos enredados,
pues es "bravo", -salvaje arrebatador el condenado-
-aunque la palabra sea sueño-
en mis versos enredados,
pues es "bravo", -salvaje arrebatador el condenado-
más ya dejé mi nombre en las cordilleras de su frontera
y el tacto emigró al mercurio de su ser en el resplandor de la caricia.
y el tacto emigró al mercurio de su ser en el resplandor de la caricia.
Aún late este corazón en virutas de fuego
y brota el delirio en estas manos temblorosas
y brota el delirio en estas manos temblorosas
por querer saberte si existieses.
Nota:
Sigo dejando el alma en poemas en la cavidad de mis sienes.
Sigo dejando el alma en poemas en la cavidad de mis sienes.
Yayone Guereta.
6 de junio de 2016
Sin olvidar que fuimos.
Y te siento reposado en tus caudales
que desde la calma me haces saber,
entre tus manos la única verdad como única
donde avanzas con pasos pequeños de gigante
dejando atrás otoños atrapados que muerden los tiempos.
que desde la calma me haces saber,
entre tus manos la única verdad como única
donde avanzas con pasos pequeños de gigante
dejando atrás otoños atrapados que muerden los tiempos.
Entierras el arrepentimiento de antiguas palabras
y siembras semillas que cultivas con tesón,
y siembras semillas que cultivas con tesón,
con la luz que destila tu alegría
con la prudencia de sujetar los vientos que azotan fuerte
y arrasen lo sembrado para que germinen a la vida.
con la prudencia de sujetar los vientos que azotan fuerte
y arrasen lo sembrado para que germinen a la vida.
Mi inquietud ya se hizo reposo de tus horas baldías
-donde vuelvo a sentirte-
y desde mi cielo que es el tuyo ambos raso
se compone la misma melodía,
la que sólo oyen las almas gemelas desde un mar en soledad
para ser por siempre hermanos de sentires apartando la duda
caminando en un sólo sentido
para ser por siempre hermanos de sentires apartando la duda
caminando en un sólo sentido
y escuchando con la comprensión sin olvidar que fuimos.
Toma y dame la mano, dejemos huella, se hará recuerdo de lo vivido.
Yayone Guereta.
4 de junio de 2016
En la piel que amó.
Como es posible abordar un río de lágrimas hasta la extenuación,
si en el aguante de los párpados pesados
quemaron la preñez del sentimiento para evitarlos afligirse.
Es mi mar un mar muerto,
donde cada sensación queda fría en la intemperie
y congelada en su centro,
se posa inerte evitando cualquier roce que la erice
sintiéndome un oasis vacío.
Cada ola es invertida irónicamente en su rebelión
y revuelta se prodiga dueña de un océano de emociones encarceladas,
pues el miedo siempre aparece
sintiéndome devorada en su devenir extendiéndose.
Mi pasado no hace acopio de recuerdos
y olvida severamente la ingenuidad de la niñez,
de amar despierta, entregando el corazón,
pues las heridas vertidas en la piel que amó le recuerdan siempre
que amar fue una indolencia.
Sé, que carezco de muchos dones,
más la lucha desde mi humildad con mi mundo
es perseverar lo que el olvido devastó en ésta ausencia,
de ser sombra y sima,
para creer en la conjunción de dos almas en conexión pariendo vida.
Convence y me vence ésta razón.
Quizás exija a la existencia lo que no me pertenece...
Yayone Guereta.
3 de junio de 2016
El exilio de un ente ( Parte II )
Apenas distinguía la sombra en su ente
y llevándola al exilio
que estaba escrito ya en la antesala del útero materno
se preveía su porvenir,
un futuro marcado por la frustración y la melancolía
donde más tarde integraría los fracasos
con la tinta de su misma sangre en angustias terribles
quedándose incrustadas en la piel para la posteridad.
Absorbió y quemó todo lo que a su alcance dispuso
a manos llenas sin satisfacción,
buscando un norte que jamás encontraría,
alcohol, drogas, sexo callejero por mero placer físico
hasta la extenuación,
postrado en el fango tocando fondo,
que más tarde las neuronas no recuperarían
la lucidez que por momentos presumía,
espejismo que los demonios danzantes burlaban en sus agonías.
(Miedo y temor, asesino de días)
En el desconcierto, destruido, intentando morir lentamente de hastío,
aún insiste,
en palpar con los dedos, que al leve roce arrasan la ternura exiliada,
pulverizarla, y arrastrándose al devastador abismo, cobarde anómalo,
inconsciente del mágico elixir, -regalo de vida-,
que nunca sentirá en su ser, ni jamás sabrá dar, aún redimido.
En los infiernos subsiste hasta la eternidad,
en una oscuridad sombría.
Imposible que conozca el amor una psique transmutada y derrocada al olvido,
ni habrá lienzo que pueda trazar si el corazón está maldito.
Peregrino en la catarsis de las emociones quedará.
(Amor en remolinos son acantilados).
Yayone Guereta.
2 de junio de 2016
El exilio de un ente ( Parte I )
Sobre el pecho la daga clavada de su tormentosa oscuridad
donde escupe blasfemias,
inseguridad que solo un alma inmadura esputa con rabia,
donde ya expiraron en la piel que advirtió el lamento y la tragedia,
pues el cuero al que quería ultrajar en su infamia
forjó una coraza desde las esquinas mucho antes
haciéndose ésta fuerte previniendo una aventurada guerra.
Amar en la crudeza de una bestialidad hostil,
volátil en sus giros como un Boomerang, no era amar,
la noche opaca advirtió el chasquido frío y seco que inmortalizó los cuerpos
dejándolos vacíos en el espacio con las miradas perdidas al infinito.
Exterminado por la calidez de una caricia gimen los bordes
y en la abundancia del beso
tiembla la sensación desconocida que él, un ser mortal jamás tuvo,
sintiéndose atacado ofreciendo la parte más animal
donde muerde sus tiempos más convulsos
reclamando cada rincón del cuerpo.
El lecho una mazmorra vacía,
un vía crucis que cada noche le destroza y le devora,
el pánico ante la soledad se apodera de su fragilidad convirtiéndola en ira.
Yayone Guereta.
28 de mayo de 2016
Con el alma etérea.
Estos versos adquieren la forma de los últimos coletazos
en una andadura por ciertas tierras -para mi yermas-
sentimientos que emigran cuando el sentir se apaga
consumiéndose como una vela.
sentimientos que emigran cuando el sentir se apaga
consumiéndose como una vela.
Momentos escritos en este vasto camino de tinta negra,
(desde la pasión que zozobra, hasta la más triste amargura que condena).
Diluida en letras dejo de ser para que otros crezcan,
recogiendo prosas diversas, -las que divisé-
desde la sepultura que marcó mi espera.
Como vampiros extraen la sangre que hierve a borbotones
-bombeando pasiones-
-bombeando pasiones-
se vanaglorian de un triunfo ilusorio, dejando el alma etérea,
más los suicidas de piel, tejerán su condena -machacar sienes-
aplastando cerebros para que no se levante cabeza.
En un mundo de fantasía e ilusión también se desintegrarán,
títeres, payasos y majaretas,
destructores en su locura que pretenden aniquilar un cometa
el que tan solo quiere elevarse en libertad bailando con las estrellas
el que tan solo quiere elevarse en libertad bailando con las estrellas
en este penoso espectáculo sin fronteras.
Aquí cada cual elige su quimera,
mas yo respondo de mi final
apartándolo como ermitaña que traga la tierra, -sin despedidas- eso si,
por si algún día "Renazco" con brotes de una esperanza nueva.
En la nada solo hay silencio,
En la nada solo hay silencio,
el silencio de la nada...
Yayone Guereta.
16 de mayo de 2016
Como agua de mayo.
Del árbol caído yacen las hojas que dejó el otoño,
ramas que se secan, tiempo marchito.
Donde un día fueron belleza y lucían en el camino
lleno de rosas frescas de espacios infinitos
esperando la nueva primavera
una era en plenitud, otro sino.
Como agua de mayo -refrán bendito-
donde la naturaleza es sabia
como el destino está escrito.
Cualquier pasado no es presente
-más sí época, rezando al olvido-
verán estos ojos una nueva estación
que alimenten nuevos solsticios,
deseosos de admirar la hermosura
de flores llenas en los campos
que despierten los sentidos.
que despierten los sentidos.
Yayone Guereta.
9 de mayo de 2016
Es cordura la razón de mi locura.
Si las estrellas fuesen seres mortales
tu serías una de ellas
pues no existe astro que irradia más
que la luz de tus ojos emanan
incluso en la noche convulsa brillan como centellas.
tu serías una de ellas
pues no existe astro que irradia más
que la luz de tus ojos emanan
incluso en la noche convulsa brillan como centellas.
Te haría inmortal del universo y en el tiempo
para guardarme en lo eterno de tu virtud
ligada a ti,
para guardarme en lo eterno de tu virtud
ligada a ti,
al reloj de tus horas y ser certeza del mundo.
Y morar en tus puntos cardinales
mientras nos hacemos pacto de silencio en alianza,
enhebrando los pedazos de piel aún siendo cosa de locos
ingrávidos para ser almas gemelas.
enhebrando los pedazos de piel aún siendo cosa de locos
ingrávidos para ser almas gemelas.
Nota:
(Hablarán los ignorantes satélites del sentir de otros,
que desdeñan la hermosura de la humilde y bella margarita que el Sol otorgó germinar)
Yayone Guereta.
3 de mayo de 2016
Permíteme.
Permite que omita el dolor y la miseria
en los que me he revolcado,
esta noche solo deseo ahogarme en tu mirada
contemplar tu rostro, una postal del edén.
Permite que te otorgue mi tiempo
que borre mis nombres,
los que me atan al pasado
de vuelta a la pagina.
Permite que desaparezca a la gente con un guiño
que se esfumen los malos espíritus,
esta noche deseo habitar tu mente
saturarte de mí.
Permite que hoy escriba sobre tu piel
con la tinta de mis dedos,
desnudar mi alma y tu cuerpo
oír tu agitada respiración convertirse en gemido.
Permíte que vuelva a creer,
miremos a los infames desde mi oscuro paisaje
para que me entiendas,
luego volaremos hasta tu esmeralda guarida
donde nos fusionaremos en un latido.
Permíteme,
que te cobije sobre mi pecho,
que inhale el aire corroído que expulsas desde tus entrañas,
para salvarte del mundo corrosivo que impera sin templanza.
Permíteme,
borrar todo oscuro paisaje,
iluminarte con la esperanza de estos ojos que te llaman
los que te llenarán de dicha y calma.
Permitámonos,
dibujarnos en la piel los trazos que harán el camino sin tropiezos,
sólo el obstáculo de nuestras bocas mezclando fluidos,
-anexionados-
Permíteme ser,
porque siendo...somos una pulsación unida..
Yayone Guereta.
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