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25 de octubre de 2015

Somos.


I

Soy un gusano que busca ser hermoso
y que anhela llegar a la rama más alta.

Eres ese cálido amanecer
que espero cada madrugada fría y solitaria,
que con tu luminoso toque desvaneces la tristeza,
somos letras sueltas,
que bailan con las hojas del otoño al son del viento,
letras sueltas encontradas
unidas,
somos palabras
de esperanza,
incrustadas bajo la piel convertidas en sentimientos.

Somos, una bella frase escrita, amor.

II

Soy una rama seca en lágrimas de raíces quebradas, 
un árbol que lucía en plenitud,
quedando una astilla que reverbera en lo alto
estirada,
quieta,
esperando su podredumbre.

Y llegas tú,
con el sollozo en un puño,
expandiéndote desde la simiente, regalando vida,
arañando la calma de mis labios que espera la consumación
de tu promesa firme.

Absorbo cada gota del elixir mágico
empapándome,
llenando de oxigeno las pupilas,
fusilando la piel callada donde me haces frase en tus manos
y de tu boca generosa, sangre viva.

Somos metamorfosis en pleno proceso,
letras sueltas encontradas,
unidas,
somos palabras.

Somos, una bella frase escrita, amor.


Yayone Guereta.
Con la colaboración del compañero de letras:
T.S.P.





21 de julio de 2015

Charlatán de sueños.



Quería  ser bosque, 
y transitar por las aceras, 
ser pájaro libre, 
y esconderse en madrigueras, 
vestir alas nuevas de bello plumaje 
pintadas de acuarela, 
ilusión de toda princesa, 
siendo tan solo sueño 
que al despertar tropieza.

Para que diste alas que aprietan, 
si ni siquiera pudo desanudar del envoltorio 
los nudos que las sujetan?

No es de ley firmar pactos 
que obliguen a quedarse quietas, 
la mentira tiene patas cortas
no son atletas, 
y los para siempre, juegos de magia 
que desaparecen al darte cuenta.



Somos lo que somos 
sin mas tretas, 
si se abre camino es para dejar huella, 
de la mano siempre juntos 
hasta que el final venza, 
la cana rizada 
y las arrugas de muestra.

No es reproche 
lo que apunta el pensamiento, 
solo que es obvio 
ponerse calcetines al derecho, 
que para reveses
ya esta la vida con arrestos, 
cara a cara, mirar sin recelo, 
siendo cuerpo a cuerpo, 
lo demás... 
lo dirá el futuro incierto.

Que no vendan alas 
con caducidad ni desperfectos.


Yayone Guereta.

9 de abril de 2015

Cuenta cuentos.


Hoy,
contaré un cuento

No sé, si sera verdad
no sé, si miento,
o me lo invento.
De un cazador
no cualquiera
si no de un cazador
que cazaba letras.

Y como bien empiezan los cuentos
aquí se narra esta historieta.

Erase una vez que era,
un cazador
que cazaba letras,
las metía en un saco
era su treta,
engullir palabras
textos, panfletos
que tragaba como chuletas,
para que el mundo
viviese ignorante,
y el cazador enriqueciéndose
avaro egoísta
apoderarse de tanta riqueza.

Mas el ingenuo no sabia
que no se puede robar
lo que del alma nace
lo que el corazón dicta,
lo que las manos dan a la pluma
rienda suelta.

Pobre cazador cazado
que tomó su saco sin fondo
donde se le escurre
el tesoro preciado.

En su frágil mente
desvariando,
que pobre tonto fui
queriendo abarcar tanto.

No sé, si sera verdad
no sé, si miento,
pero esto, es lo que cuento,
un cuento,
dime que lo invento.


Yayone Guereta.


18 de marzo de 2015

Ni besos Ni versos



Descubrió
que todo su mundo
giraba en sentido contrario
a las agujas de su reloj.
En sus labios encontró
la tinta de sus versos,
que luego emborronaría
de un solo gesto,
una vaga ilusión
de un futuro texto
que esperaba escribir
y recordar para los restos.
Mientras seguía versándo escritos,
con sabor a miel, limón y sexo,
a noches interminables
de caricias y juegos,
y risas
sobre los cuerpos,
donde empezar solo era el comienzo
de lo que prometía el primer beso.
Y aún así,
feliz en su ignorancia
besando sus tiempos,
siguiendo las huellas
que dejaba marcadas
hasta verlas desechas y borradas
por el paso del tiempo.
Ya no quedan escritos
ni versos que versen en su lecho.

Nada que versar,
se olvidó de sus besos.


Yayone Guereta.




10 de marzo de 2015

Letargo de un olvido.


Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío.

Cuando las semillas broten,
y las aves emigren dejando sus nidos,
buscando un nuevo tiempo
que despierte lo que yace
darle sentido,
eso dijiste,
y me quedo con la ausencia
la incertidumbre se posa en mi ombligo,
pululando sin sentido.

Vuelvo a verte,
regresas entre letras tristes
aún sigues en tu invierno,
dormido,
las lineas al borde del precipicio,
el alma rota 
sin recomponer abismos,
la vida patas arriba
perdido el equilibrio.

Mi cintura busca el norte de tus manos
el sol de tu primavera,
la luz de tus ojos brillando en mis latidos.
Te has ido...

Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío,
más yo dije...
aún permaneces en tú olvido.


Yayone Guereta.


3 de marzo de 2015

Que bonita, tenía la tristeza.


Que bonita tenía la tristeza
cuando hablaba de amor.

Amé su oscuridad,
absorbida,
llené mi alma de su pena,
que hermosa...

Impregné mi piel de ella,
que bella...

A bocajarro,
como un seco disparo en el acto.

De recuerdos y nostalgias,
aferrado, cicatriz que abre,
sangrando aunque duela,
brecha que deja supurando
para no olvidar ni un solo día

-que fue amado-

herida que hizo su emblema
en su ser castigado,
hizo de sus cadenas su propia condena.

Que contradicción
ver tan dulce tanta tristeza,
la luz que deja los rescoldos
del amor que es su quimera.



Yayone Guereta.


27 de febrero de 2015

Lo que pudo ser y no fue.( Micro)



Siempre fue un niño inquieto, curioso, muy observador.
Ya desde crío, capturaba imágenes de cualquier lugar o elemento que le llamase la atención, guardándolo en sus retinas.
Y claro, como no, esa sería su futura profesión.
Aunque el destino, que es muy caprichoso, no sería la única que tendría.
Aficionado a una edad temprana, empezó a meterse de lleno.
Buscó un local, donde poder revelar sus fotos, colocar todo lo necesario, o al menos, los pocos utensilios con los que empezar su estoica etapa.
Contactó con un señor, amigo de su padre, que era dueño de varios locales de un mercado.
“ Lo que no podía imaginar, era, que allí, estaría el amor de su vida”
Don Luis “ el regente del local”, necesitaba hacerle a su hija Verónica, un reportaje fotográfico.
A lo cual Víctor, accedió gustoso.
Que mejor tener de cliente al mismísimo dueño, por generar más reputación.
Si el trabajo estaría bien hecho, ya tendría el cincuenta por ciento de la clientela asegurada.
Estaba empezando, ese trabajo le daría más “cache”.
Don Luis:
De acuerdo Víctor.
En un par de días Verónica pasará por aquí. Retratarla como se merece, su hermosura no es para menos. Las necesita para un puesto de trabajo.
Víctor:
No se preocupe, déjelo  en mis manos, estará segura conmigo, se lo que hago.
Donde pongo el ojo…
Don Luis se marchó  frunciendo el ceño, con gesto amenazador, como diciendo…
Ya veremos, más te vale.
A las diez en punto de la mañana, pasados dos días, entró la joven al local.
Víctor andaba enredando en sus cosas, sin percatarse, de espaldas al recibidor.
La joven fingió una pequeña tos seca, dándose Víctor la vuelta de inmediato sobresaltado.
“Aquí fue el comienzo del que sería el amor de su vida”
Hola, soy Verónica, la hija de Don Luis.
El impacto para Víctor fue brutal, tan inesperado, que su primera reacción, fue capturar con su cámara  ese preciso momento, que por supuesto, jamás olvidaría.
Y con la más provocadora de sus sonrisas, por fin se presentó.
Hola, yo soy Víctor.
Apenas eran unos adolescentes, experimentando el primer amor.
Dos locos apasionados descubriendo la pasión.
Cuantas noches trampeaban a la Luna, y contando las estrellas, iban construyendo sus sueños.
“Si  el mundo se hubiese parado en esos instantes…
Las ventas de la fotografía en el local, no eran las deseadas, no llegaban con el dinero para realizar sus ansiados sueños.
Víctor, optó por mejorar de empleo, con el propósito de posicionarse mejor económicamente.
Cursó oposiciones para la policía del estado, consiguiendo su objetivo.
De allí salió un policía raso de barrio, y eso, no quería para él.
La ambición por superarse, dio un paso más, formándose en un cuerpo especial.
Un puesto, que le daría un estatus, tanto social, como económico.
Todo marchaba, la felicidad les daba la mano, bendeciéndoles con un hijo que se engendraba en el vientre de Verónica.
Sin embargo, un fatídico día, llamaron para comunicar a Verónica, la más triste noticia.
Víctor, con dos de sus compañeros, saltaban por los aires literalmente.
Un artefacto tras la puerta de la casa de unos delincuentes, les estalló de lleno.
Tras estar entre la vida y el más allá.
Tras infinitas operaciones.
Verónica, permanecía a su lado, haciendo un gran esfuerzo todos los días, recorriendo quince kilómetros en bici, ya que el hospital, desde donde vivían, estaba a larga distancia.
Para colmo de más desgracia, Verónica, pierde el fruto que lleva en su vientre.
“Ni Víctor, ni Verónica… Volvieron a ser los mismos”
Víctor entró en una  depresión.
Postrado en una silla de ruedas, el abdomen magullado, el cuerpo torturado, la mente hundida.
No era justo!
La desidia y el infortunio lo contaminó  todo.
Lo que pudo ser y no fue.
Lo más bello y hermoso, se destruyó tras aquel fatídico día que el maldito artefacto exploto.
Recuperado tras meses de dura agonía, Víctor, decidió cambiar su vida de lleno, dejando su país.
Necesitaba olvidarse de todo, empezar una nueva etapa, volver a ser, sentir y vivir.
Cruzó miles de kilómetros, retomando la que siempre fue su pasión, su profesión.
Se volvió a enamorar “ eso creía” por dos veces.
Relaciones que fraguaron.


Porque hoy es el día, que ve a Verónica, en los flases que a su mente en imágenes llegan y guarda  en sus retinas.


Querrá el dichoso destino caprichoso que en un futuro unan sus vidas?...



Yayone Guereta.