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21 de julio de 2015

Charlatán de sueños.



Quería  ser bosque, 
y transitar por las aceras, 
ser pájaro libre, 
y esconderse en madrigueras, 
vestir alas nuevas de bello plumaje 
pintadas de acuarela, 
ilusión de toda princesa, 
siendo tan solo sueño 
que al despertar tropieza.

Para que diste alas que aprietan, 
si ni siquiera pudo desanudar del envoltorio 
los nudos que las sujetan?

No es de ley firmar pactos 
que obliguen a quedarse quietas, 
la mentira tiene patas cortas
no son atletas, 
y los para siempre, juegos de magia 
que desaparecen al darte cuenta.



Somos lo que somos 
sin mas tretas, 
si se abre camino es para dejar huella, 
de la mano siempre juntos 
hasta que el final venza, 
la cana rizada 
y las arrugas de muestra.

No es reproche 
lo que apunta el pensamiento, 
solo que es obvio 
ponerse calcetines al derecho, 
que para reveses
ya esta la vida con arrestos, 
cara a cara, mirar sin recelo, 
siendo cuerpo a cuerpo, 
lo demás... 
lo dirá el futuro incierto.

Que no vendan alas 
con caducidad ni desperfectos.


Yayone Guereta.

25 de marzo de 2015

Ya es tarde.


La luz del atardecer no llega
se apagó del camino,
aún echándole de menos
la boca no se equivoca,
no debió bajarle  todas las estrellas
se vacío de golpe el cielo
 y con él se llevó su destierro.

Tal vez ese fue el error,
tanta entrega,
tanto deseo dado
a sus pies postrado,
al mínimo gesto
de la mueca con la mano,
hasta robarle al aire partículas
que lo inhalasen  sus labios.

Protectora de lo suyo
como leona
protegiendo la manada,
solo así nace
el corazón es el que sabe,
no entiende de otras formas
ni sabe.

No esperes
si en su busca
no hayas a nadie,
bofetada a doble cara
se dio cuenta tarde,
de lo afortunado que era
  que dejó colar
en el espejo de la suerte,
lo que no vio
mirándose,
teniéndolo todo
profeta en tierra de nadie.

Aun echándole de menos
ya no vayas
ya es tarde,
no tiene nada que darte,
olvidó la felicidad que tenía
tras duros años
de soledad errante.

Construyó nuevos astros
que iluminan con luz incesante,
espera con pausa
sin prisas,
por si alguien...
quiere quedarse.


Yayone Guereta.

23 de marzo de 2015

Fugaz.


Amantes de noches

donde la luna embruja,

con suaves arrullos empuja

liberando pasiones,

desmedidas aventuras.

Pieles con hambre

de sexo y ducha,

bocas insaciables

miradas con furia

esperan las ganas,

desconocidos se buscan

y sacian sus almas,

disfrazan el corazón

para no sentir el dolor

de un posible amor,

que romperá la ilusión

del encuentro efímero

en aquel malecón,

mariposas que nunca verán

la luz del sol.


Yayone Guereta.


22 de marzo de 2015

Elegí.


Que nadie me espere
despierta,
la noche envolvió
mi tierra yerma,
del crepúsculo arrastro
el cansancio de mis piernas,
en un camino de hastío
horizonte baldío que ciega.
Que nadie me espere
despierta,
las nubes taparon mi cielo
la luna con su guerra
se apoderó del sol,
sintiéndose una reina,
los astros son testigos
para que no amanezca.
Que nadie me espere
despierta,
mis ojos se hicieron
a esta oscuridad tan espesa,
el corazón ya esta oprimido
en la caja que no suena,
ventana con muro de piedra
sin miedo a la tormenta.
Que nadie me espere
despierta,
que no quiero sentir
como golpea en la azotea,
clavando a punta de cincel
tallando en la piedra,
lo que el mundo quiere ver
así son sus reglas,
infierno el que claudica
en cosas etéreas.
No me esperéis despierta
dormitar en mi sistema,
elegí la libertad
de una soledad eterna.



Yayone Guereta.



18 de marzo de 2015

Ni besos Ni versos



Descubrió
que todo su mundo
giraba en sentido contrario
a las agujas de su reloj.
En sus labios encontró
la tinta de sus versos,
que luego emborronaría
de un solo gesto,
una vaga ilusión
de un futuro texto
que esperaba escribir
y recordar para los restos.
Mientras seguía versándo escritos,
con sabor a miel, limón y sexo,
a noches interminables
de caricias y juegos,
y risas
sobre los cuerpos,
donde empezar solo era el comienzo
de lo que prometía el primer beso.
Y aún así,
feliz en su ignorancia
besando sus tiempos,
siguiendo las huellas
que dejaba marcadas
hasta verlas desechas y borradas
por el paso del tiempo.
Ya no quedan escritos
ni versos que versen en su lecho.

Nada que versar,
se olvidó de sus besos.


Yayone Guereta.




15 de marzo de 2015

Tan solo era aire.


En mis manos
nada tengo,
nada me llevé
nada guardo.
No quedan residuos
ni resquicios que recuerde
que un día se llenaron,
se evaporaron
como el humo de un cigarro.
Quizás porque nunca se ocuparon,
tan solo era aire atrapado,
efímero,
que no deja rastro.
Dilatando tanto tiempo,
atrapándolo,
gritaban en su silencio.
Hasta que las abrí
levantándolas hacia el cielo,
como recogiendo la mañana,
buscando
el tardío sol incipiente
de una primavera que no llega,
que tarda.
La nada inexistente
ignorando el vacío existente
al ser consciente
que jamás habías estado.
Tropezando,
pensando que era rica
teniendo lo más preciado,
con tanta zozobra
que podía regalarlo,
y como si de un espejismo se tratara
la realidad destapó la venda.
Que ciegos estamos
cuando se han esfumado,
todas las ilusiones
en unas falsas manos.
Nada tengo,
nada me llevé,
nada guardo.


Yayone Guereta.



13 de marzo de 2015

Vida que vas y vienes.



Vida que te muestras,
a veces sin sentido
a veces blanca como la aurora radiante
a veces negra como la oscura sombra del camino,
vida que arranca sus vástagos
campos lúgubres
de soledad y hastío,
donde las hojas pierden su talle
se torna el olvido.

Vida que sorprende de repente
explosiva con presentes,
revolucionas sin previo aviso
dejando la mente echa un cisco
topándose de frente,
des-concentrando al enemigo.

Vida que abofetea,
toma y daca
daca y toma,
en los dos carrillos,
una de cal y otra de arena
sin hacer ascos
sin hacer ruido,
toma, para que tengas!

Con capote en mano embistiendo
esperando tus caprichos.

Vida que vas y vienes
mientras tanto...
con enredos entretienes
haciéndonos un lío.



Yayone Guereta.



12 de marzo de 2015

Replica el silencio.



Corazón que rompes la calma,
tartamudean los miedos
tiembla el habla,
el desgarro aparece
silencio que comienza hacer su danza.

Es la piel que extraña
es la piel que guarda
es la piel que añora,
en lo mas profundo de las entrañas.

Estragos que se presentan
de un pasado de añoranza,
dañando los sentidos
con los que fustiga
echando a la espalda.

Emerge a un mar en lamento
de orillas fraguadas,
en diques secos
la boca cansada,
nudo en la garganta
palabras pilladas,
lengua que muerde
rompiendo el alma,
silencios que perduran en danza.



Yayone Guereta.


11 de marzo de 2015

No hablemos de amor.




Dicen...
Que no hay distancias
ni fronteras
para las almas amantes.
Muchas se quedaron
errantes en el camino
vagando en pena por el cosmos
y el infinito.
Personas precarias
nómadas del amor
por la falta de cariño.
No hablemos de eso.
Peligro!
Ya que parece tirarnos a un abismo
por miedo a sentirlo.
Nos hemos dejado tanto...
No admitimos
mas heridas
fracasos
pensando que es un cataclismo,
y sufrimos
ante la pequeña idea
de que nos haga un guiño,
aferrados a una soledad impuesta
por puro egoísmo,
amputando las alas
en cuanto las sentimos.
Y el pánico invade
cortando todo hilo
que pueda unir un descosido. 

Vidas que visten de luto,
vidas... son ríos.




Yayone Guereta.





10 de marzo de 2015

Letargo de un olvido.


Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío.

Cuando las semillas broten,
y las aves emigren dejando sus nidos,
buscando un nuevo tiempo
que despierte lo que yace
darle sentido,
eso dijiste,
y me quedo con la ausencia
la incertidumbre se posa en mi ombligo,
pululando sin sentido.

Vuelvo a verte,
regresas entre letras tristes
aún sigues en tu invierno,
dormido,
las lineas al borde del precipicio,
el alma rota 
sin recomponer abismos,
la vida patas arriba
perdido el equilibrio.

Mi cintura busca el norte de tus manos
el sol de tu primavera,
la luz de tus ojos brillando en mis latidos.
Te has ido...

Me dejas esperando un vacío,
espera,
estoy hecho un lío,
más yo dije...
aún permaneces en tú olvido.


Yayone Guereta.


3 de marzo de 2015

Que bonita, tenía la tristeza.


Que bonita tenía la tristeza
cuando hablaba de amor.

Amé su oscuridad,
absorbida,
llené mi alma de su pena,
que hermosa...

Impregné mi piel de ella,
que bella...

A bocajarro,
como un seco disparo en el acto.

De recuerdos y nostalgias,
aferrado, cicatriz que abre,
sangrando aunque duela,
brecha que deja supurando
para no olvidar ni un solo día

-que fue amado-

herida que hizo su emblema
en su ser castigado,
hizo de sus cadenas su propia condena.

Que contradicción
ver tan dulce tanta tristeza,
la luz que deja los rescoldos
del amor que es su quimera.



Yayone Guereta.


2 de marzo de 2015

Marcando tiempos.


Anoche vi que se escondía
que espiaba a hurtadillas,
tras la puerta
-descalzo-
desplazándose hasta las cortinas,
como un depredador silencioso
agazapado, con alevosía,
deleitándose de poseer
tan dulce ambrosía.

Mientras despojaba mi ropa
con la luz tenue
que encendí de la mesilla.

Sin contenerme
marcando los tiempos,
me senté desnuda
y sobre la cama
divisaba mi armonía.

Mi silueta removiéndose
entre las sabanas,
acariciando mi cuerpo
con cálido gemido,
insinuando mis ganas
tentando su martirio.

Advertí su mirada
la traviesa erección le delata
haciendo su camino,
el fuego que desprendía.

Y mi piel llama,
asaltándole
como bestia desbocada.

Poséeme
liberaré tanto egoísmo,
vida mía.



Yayone Guereta.


1 de marzo de 2015

Un mal sueño.


Te dejé ir
dejando mi piel dormida
con las manos vacías,
tras de mi una sombra
que por siempre
me perseguiría.

Sin reproches ni portazos
la casa se volvió fría,
días y noches de agonías
y una falsa sonrisa
de cara a la galería.

Con puños de hierro
afronto la vida,
lágrima que no brota
que traga mi derrota
perdiendo aquellos días
por tu demora.

Te di tanto
tanto te di,
que no supe ver
que me olvidé de mi.

Son fantasmas los recuerdos
que logré destruir,
me di cuenta tras tiempo
costó asumir.

Solo fuiste un mal sueño
que conseguí abatir.

Sonrío.



Yayone Guereta.

.

26 de febrero de 2015

Necesidad.




Hoy tengo la necesidad.
Necesidad
de despertar en un abrazo acompañado.
Necesidad
de un beso de tus labios.
Necesidad
de caminar a tu vera cogidos de la mano.
Necesidad
de sentirme protegida a tu amparo.
Necesidad
de tus ojos de tu sonrisa y tus halagos.
Necesidad
de oír tus latidos en mi pecho golpeando.
Necesidad
de amarte hasta que el alba nos sorprenda agotados.
Necesidad
de bailar bajo la lluvia como dos locos mojándonos.
Necesidad
de lo más absurdo que nos regale el momento si estoy a tu lado.

Hoy tengo la necesidad de soñar necesitada-mente,
por necesidad.



Yayone Guereta.

24 de febrero de 2015

Irreverencias de la vida.



Egoísta destino
que quitas al pobre
 y das al rico,
te posicionas en mal bando.

No es de ley decir el dicho
tiempo al tiempo
a cada uno le pondrán en su sitio.

Apología de un refranero antiguo.

Parece ser,
que siempre triunfa el hijoputismo,
el dinero llama al dinero,
quien buen padrino tiene
será bien nacido,
injusticias pagar justos por pecadores,
así va este circo.

Siempre lo mismo
todo se mueve por intereses.

Mierda!

Ya lo he dicho,
rabia que escupo por lo injusto,
impotencia que aprieto con los puños
por cierta sociedad capitalista.


Yayone Guereta.



23 de febrero de 2015

Dile a tu mirada



Hay miradas y miradas.

La de ellos no decía nada,
vacía en expresión
sentimientos vencidos
silencio cansado de si mismo.

Callados...

Pasaron palabra,
triste la mirada que no habla,
que esta perdida
rayando la pregunta deseada,
para que despierte
la respuesta temprana.

Sin embargo,
no quedan ni interrogantes
ni siquiera puntos suspensivos
que den tregua y alarguen
la prolongación de esa mirada,
porque ya no hay vida
ni cohetes que explosionen
chocando como trenes alocados,
alborotando las entrañas.

Es el final del precipicio
cayendo hacia el abismo
deambulando por el limbo
manteniendo el tipo,
superviviendo en un agujero negro
que no ciegue un posible resquicio,
de ver una luz que aparezca
y que esas miradas, recobren su brillo.

Que triste es una mirada...
cuando no dice nada...



Yayone Guereta.



18 de febrero de 2015

Días de frío.



A los días de invierno
les tengo hastío,
las tardes se hacen puro martirio.

Las noches de insomnio
pasean a su antojo,
y yo las miro de reojo,
marcando con mi dedo amenazante
que no haga una de las suyas
en esta noche entrante.

Los delirios aparecen
mas no me sale dañarles
son tercos e implacables
obstinados al detalle,
vuelta al piso voy por chocolate,
que dicen...
que es un sustituto,
a las noches indomables
o a otros pensamientos,
cuando se me cruzan los cables.

Y como no podré con esta fría velada imparable...
taparme hasta arriba para no congelarme.

Si no puedes contra el enemigo...
unirse sin reprocharle.


Yayone Guereta.


13 de febrero de 2015

Desde el manicomio.



A veces los enamorados
somos como niños chicos.
.
Y yo me río, cuando decimos y hacemos bobadas
sintiendo que vuelvo aquel sitio,
donde nada hacia presagiar futuros conflictos,
y todo era sencillo.

Hacernos "grandes" y dejar de soñar fantasías,
con cuentos bonitos.

Aún me gusta sentir ciertas cosas de aquellos momentos vividos,
no olvidar que fuimos niños.

En ellos existe la verdad, lo bello, lo puro, lo infinito.

Miran a los ojos dejándonos como tontos
y sin temer lo dicho, así quiero sentirlo
con las dos mitades del ser humano, siendo uno mismo,

que para afrontar los designios de la vida...
echaremos un pulso, más coraje añadido.

Entre la cordura y la locura,
desde el manicomio particular donde resido,
allí vivo.



Yayone Guereta.

12 de enero de 2015

Noches que aprietan.




Es por las noches
donde el insomnio le aprieta,
cuando esconde la sonrisa de pega
y se enfrenta a la realidad que le supera.

Asoman los demonios 
a la tenue luz de las velas,
le persiguen las sombras
los recuerdos su triste condena.

Mira la luna, 
la que prende su candela
y pide a sus destellos
que le acompañe en su pena,
que no la deje sola
que a su manto se enreda,
así se siente protegida
arropada por su dulce estela.


Yayone Guereta.


Hilo de esperanza.




Era joven, sin embargo, 
prendía arrugas de vejez es su alma,
aunque por los poros de su piel, aún respiraba.

Con anhelos por volver a sentir
unas manos
que le diesen vida a su desgarrada mirada,
que le hiciesen vibrar como en otra etapa.

Echaba de menos esa necesidad tan humana.

Ya no espera ni cree en milagros,
aunque se aferra a una esperanza
que le tienda la mano esta existencia
para no acabar sus días deteriorada
y creer que las caricias no dañan.


Yayone Guereta.