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10 de octubre de 2015

Pacto de silencio.



A la espiga de sus cuerpos encaramaron la piel
haciéndose tierra y simiente en el fuego que parieron de las entrañas
volcán en erupción desprendido donde fueron pacto de silencio, /instante y tiempo/.

Se soñaron con cada centímetro de sus misterios
deseándose febrilmente en mares donde afloraban en gozo
de las rutas abiertas cultivando los espacios que perpetrarían en continentes.

En los lazos que unirían su firmeza viajarían cercanos,
con los pulsos pegados al pecho en la larga travesía.

Dos amantes cegados amándose en cuerpo y alma
abriéndose a los cielos.

Ya no supieron estar lejos sin medirse las esquinas.


Yayone Guereta.
             










14 de agosto de 2015

Queriendo ser vida.



Nos cansamos de resbalar
entre cascaras de melocotones dulces.

De consumir los días por falta de oxigeno
que corre en nostalgias.

La ilusión de una quimera
que no se alcanza.

Y querer robar la semilla
que nunca trepará hasta el cielo
de nubes con forma y sabor a gominolas.

Que somos más que un sueño
queriendo ser vida,
rebelándose ante la naturaleza del universo?

Si en el dormitar se dibuja
el reflejo de la añoranza
y el ansiar que hace la lágrima
del deseo que enjuagará la boca.

Mojará la lluvia los cuerpos
una noche de verano,
donde tomarán a sorbos
el ungüento que les proclame vencedores.

Y el pecho les crujirá...


Yayone Guereta.


25 de julio de 2015

Bajo el mismo cielo.



Bajo el mismo cielo infinito
la cruel lejana distancia nos confunde,
y en el filo de la luna
rezamos plegarias.

Mis manos dibujan mariposas
formando nubes
en el vértice de estos labios que llaman,
los que ansían tu llegada.

Y en el ultimo hálito de aire
que a mi boca calla,
guardo el dolor de la punzada
que mi corazón siente
al extrañar tu palabra,
el abrazo que unió por un momento
nuestros cuerpos
y la sonrisa que centelleó juguetona
proyectando deseos.

Bendita mirada que habla
y se extiende más allá del universo,
donde el amor son los sentires
y las ausencias
de los amantes sin reposo,
manteniendo la luz de la espera
que el tiempo se cobra
con una larga penitencia
de duda e impotencia.

Cierro los ojos...



Yayone Guereta.

21 de junio de 2015

Por un instante creí.



Teje el ocaso su tela de araña
que enmaraña con hilo prieto,
sin fallar en cada hilada,
así da paso
a la noche que calla,
esperando pasiva a los demonios
que saldrán hacer su danza.

Invento una sonrisa
que enmudezca el grito 
existente en las entrañas,
evocando al pensamiento
el risueño despertar de la alondra
para huir de la noche trémula
endiablada.

Solo podrá calmar las manos
que un día escucharon la piel,
el aliento tibio susurrado
la caricia hecha palabra,
que por un instante fue amor sereno
fresco verso en la mañana.

Por un momento creí,
ser pliegue de su pecho
olvidando la soledad,
siendo manto cubierto del cielo
donde se es universo.

Y en un descuido me atrapa
el enredo del nebuloso sueño,
y cae una lágrima de amor
muriendo en silencio.


Yayone Guereta.

31 de mayo de 2015

Sin vos.



La voz que nunca más escucharía
se cuela haciéndose hueco en la noche
enfermando el silencio,
poniendo el dedo en la llaga
trastornando la sed que dejó en mi cuerpo,
vistiéndome de su piel
en una dulce ambrosía,
donde en mis pensamientos caben
mil y una fantasía,
por culpa de la ausencia que dejó
esta soledad se revela en si misma.

La memoria no entiende de nombres,
y va desnuda sin sentirse cohibida
sus huecos son parcelas,
poniendo a su antojo, y a veces en desorden,
los caprichos que se liberan.

Como esta noche
que hallará la quietud de unas manos frías,
de aquellos besos que reposan en un pecho vacío,
la soledad de un sueño que se adueña
del sentimiento cautivo.

Es crueldad someterse al dolor
que produce el espacio de pensar,
si el corazón desobedece a la razón
llamando a las mariposas
que desean posarse en la flor.

Quien le dice a la rosa
que su aroma se evaporó,
que no espere cielos abiertos
de los labios que besó.

El sueño se desvanece, otro amanecer sin vos.


Yayone Guereta.


1 de abril de 2015

No me tiembla el pulso.


Es el viento
el que te trae a mi centro
parpadeo con el que golpeas sacudiendo,
vendaval de brisa
si tu boca me ronda
hundiéndose en la mía.

Es mi rostro sonrojado
el que pones
cuando tus ojos clavan mis pupilas
alterando mi fragilidad,
y me avergüenzo
como una niña.

Y las mariposas revolotean juguetonas
bailando al son de las caricias,
y girando la mirada
tímida,
alzo la vista al cielo
y la piel cobra vida.

Miro las nubes
y todas dibujan en mil formas
la tuya con la mía.
y busco el consuelo del abrazo
al amparo del cuerpo tibio
fundiéndose con el consentido beso.

No me tiembla el pulso si te digo,
vida...
llenas todos los espacios del tiempo
pones mi mundo patas arriba
siendo mi dicha,
la paz de mis tormentos.


Yayone Guereta.


31 de marzo de 2015

Y yo...Pregunté.



Hallé su aire
en el suspiro abandonado
en la dejadez de sus labios,
la boca dibujo el nombre
las iniciales del beso sellado.

Los ojos llenos de vida
la mirada desnuda hablando,
con migas de pan inundados
el hombre hizo presencia
dos cuerpos proyectados.

En el azul de los días
el nido de la golondrina anidando
el que abriga la rama del árbol,
sin levantar el vuelo
sin ser ave de paso.

En el sur de sus laderas
las caderas unen lazos,
buscando el lado
en la altitud de sus montes,
trepando, deseando,
la paz de los desasosegados.

El cerezo en flor abriéndose
desde sus entrañas
pidiéndole paso,
y yo...
pregunté a la tierra madre
a que viento gira la veleta
la rueda del afortunado.

El consuelo de quien quiere amar
y ser amado,
mas la respuesta fue simple
quien posea el don de permanecer
el beso que la boca transmite
el sentimiento mas preciado.


Yayone Guereta.


26 de marzo de 2015

La magia de las letras.


Que sabrán de las quimeras
de lo que es justo o injusto,
personas que juzgan
sin tener en cuenta
del poder de la palabra,
pudiendo llegar a destruir sistemas
a lo ancho y lo largo del planeta.
No es condición esa la del poeta,
que alimenta seres
con fantasías,
sueños deseados
inalcanzables
que dan las letras,
volar cometas
andar por las nubes
levitar por mares,
tocar la luna
ver al sol con pecas.
La lágrima que brota
la piel que se eriza sintiéndolas,
 dejando por minutos el presente
traspasando por momentos
a otra dimensión,
para sentirnos únicos
cada cual a su manera.
Es la magia de las letras,
príncipes, magos, hadas y reinas.
Enanos, duendes, dragones,
en castillos, mazmorras,
guerreros de lucha sin tregua.
Que nos dejen espacio
es nuestro caso,
seguir rellenando
renglones que dan vida
a historias bélicas,
de amor o relatos,
siempre con un principio
sin finales
por si acaso.
Embellecer la riqueza
de la mente, ojos y labios,
libertad de juntar letras
libertad de expresarnos,
 la libertad de ser poetas.
Dejarlo en nuestras manos,
que sabrán, si nos equivocamos.


Yayone Guereta.

25 de marzo de 2015

Morder un sentimiento.


Se diluye la tinta
palabras zozobran del corazón
desangrándose desde el alma
desgranando con tirón,
como si fueran a partir el mundo
pellizco que por dentro se coló.

Punzadas de dolor se sienten 
sensaciones se aglomeran
en el centro de la razón,
es la lava que corre
volcán que entra en erupción,
presión de músculos
aguantando la desazón.

Como noche que engulle al día
tragando la propia voz,
lágrima escondida
que nadie sepa que existió.

Es el grito callado
el suspiro masticado
sentimiento inhumano
retenido a expresarlo,
cuando se siente...
amor.

Perdido todo eco de escucha
sin insistir por cordura
sella los labios delatores
que al olvido mandó,
ingenuos locos soñando
frívolos,
siendo cosa de dos.



Yayone Guereta.

23 de marzo de 2015

Fugaz.


Amantes de noches

donde la luna embruja,

con suaves arrullos empuja

liberando pasiones,

desmedidas aventuras.

Pieles con hambre

de sexo y ducha,

bocas insaciables

miradas con furia

esperan las ganas,

desconocidos se buscan

y sacian sus almas,

disfrazan el corazón

para no sentir el dolor

de un posible amor,

que romperá la ilusión

del encuentro efímero

en aquel malecón,

mariposas que nunca verán

la luz del sol.


Yayone Guereta.


22 de marzo de 2015

Elegí.


Que nadie me espere
despierta,
la noche envolvió
mi tierra yerma,
del crepúsculo arrastro
el cansancio de mis piernas,
en un camino de hastío
horizonte baldío que ciega.
Que nadie me espere
despierta,
las nubes taparon mi cielo
la luna con su guerra
se apoderó del sol,
sintiéndose una reina,
los astros son testigos
para que no amanezca.
Que nadie me espere
despierta,
mis ojos se hicieron
a esta oscuridad tan espesa,
el corazón ya esta oprimido
en la caja que no suena,
ventana con muro de piedra
sin miedo a la tormenta.
Que nadie me espere
despierta,
que no quiero sentir
como golpea en la azotea,
clavando a punta de cincel
tallando en la piedra,
lo que el mundo quiere ver
así son sus reglas,
infierno el que claudica
en cosas etéreas.
No me esperéis despierta
dormitar en mi sistema,
elegí la libertad
de una soledad eterna.



Yayone Guereta.



17 de marzo de 2015

Déjame.




Déjame,
llorarte una vez más.

La noche se torna
fría en ausencia
 a recordar tu presencia,
maldito y oscuro
que te atraviesas,
otro cielo sin estrellas.

Preguntaré a mi almohada
que sueños ha de traerme
si ya pinte de gris mi estela.

Déjame,
para sacudir el recuerdo
que dejaste dentro,
donde agonizo tus besos
y los sueños eran eternos.

Lo confieso

Déjame,
acariciar el pasado,
aunque solo sea para rememorar,
las noches de insomnio
que pasamos labio con labio,
las pieles que se reclamaban 
haciéndonos esclavos,
gritando en silencio
desde el deseo apasionado.

Lo confieso

Déjame.



Yayone Guereta.

15 de marzo de 2015

Tan solo era aire.


En mis manos
nada tengo,
nada me llevé
nada guardo.
No quedan residuos
ni resquicios que recuerde
que un día se llenaron,
se evaporaron
como el humo de un cigarro.
Quizás porque nunca se ocuparon,
tan solo era aire atrapado,
efímero,
que no deja rastro.
Dilatando tanto tiempo,
atrapándolo,
gritaban en su silencio.
Hasta que las abrí
levantándolas hacia el cielo,
como recogiendo la mañana,
buscando
el tardío sol incipiente
de una primavera que no llega,
que tarda.
La nada inexistente
ignorando el vacío existente
al ser consciente
que jamás habías estado.
Tropezando,
pensando que era rica
teniendo lo más preciado,
con tanta zozobra
que podía regalarlo,
y como si de un espejismo se tratara
la realidad destapó la venda.
Que ciegos estamos
cuando se han esfumado,
todas las ilusiones
en unas falsas manos.
Nada tengo,
nada me llevé,
nada guardo.


Yayone Guereta.



14 de marzo de 2015

Manos son deseos.


Seré océano que baña tu cuerpo
mar que sacia la sed de tus deseos,
magma que alivia tu averno,
piel que se funde con sudor en los poros húmedos de tu sexo,
mirada que despierta tu cielo
la mano que calma tu fuego,
infierno en el que quieren morir tus desvelos,
de tu verbo la lengua que conjuga el beso.
Beso que deletreo en la virilidad que quiero,
musa de tu lienzo,
escultor que definió este Ser
esculpido con mimo
moldeado a fuego lento,
para ser fusión a corazón abierto.
De tu exigencia convertirme
en agua y alimento,
de tus manos soy deseo
a los vaivenes agitados que imploran tus sueños.
Remolino que altera cimientos
los que tiemblan si mi boca muerde tu pecho.
Noches de insomnio
como lobos hambrientos,
así de salvajes
libres e insaciables.
Bajo la luz de la luna roja apasionada
que se filtra por la ventana,
alumbra el lecho que en secreto nos guarda.
Te tomo,
me tomas,
lujuria de cueros,
desde el crepúsculo
hasta el primer resplandor
que anuncia el alba.

Yayone Guereta.


4 de marzo de 2015

Florece Marzo.



Empiezo a notar
como va naciendo por dentro
/como va removiendo mi cuerpo/
vértigo que se acentúa a lo nuevo
adrenalina pura en movimiento.

Respiro fuerte, aspiro lento
veo al almendro en flor floreciendo
-tímido-
por los primeros soles de Marzo,
/marcea lo sembrado/

Semillas que dormían al abrigaño,
la luz despierta a los ermitaños
mostrando su gama de colores
vestimenta en los pétalos -avivan al párpado-
danzan sus bailes, comienza el espectáculo.

En campos abiertos,
lirios, magnolias, lilas, amapolas,
verdes paramos,
hasta los rábanos tarareando.

Atrás queda el invierno
se lleva por defecto el recuerdo /que ya ni aflige/
no quedan sombras
ni ecos que remuevan tormentos.

Resplandeciente luce la flor del tallo,
hermosa brota vistiendo sus coquetas hojas.

(Quiero lo que tengo, lo que no, atrás dejo).




Yayone Guereta.


3 de marzo de 2015

Que bonita, tenía la tristeza.


Que bonita tenía la tristeza
cuando hablaba de amor.

Amé su oscuridad,
absorbida,
llené mi alma de su pena,
que hermosa...

Impregné mi piel de ella,
que bella...

A bocajarro,
como un seco disparo en el acto.

De recuerdos y nostalgias,
aferrado, cicatriz que abre,
sangrando aunque duela,
brecha que deja supurando
para no olvidar ni un solo día

-que fue amado-

herida que hizo su emblema
en su ser castigado,
hizo de sus cadenas su propia condena.

Que contradicción
ver tan dulce tanta tristeza,
la luz que deja los rescoldos
del amor que es su quimera.



Yayone Guereta.


1 de marzo de 2015

Un mal sueño.


Te dejé ir
dejando mi piel dormida
con las manos vacías,
tras de mi una sombra
que por siempre
me perseguiría.

Sin reproches ni portazos
la casa se volvió fría,
días y noches de agonías
y una falsa sonrisa
de cara a la galería.

Con puños de hierro
afronto la vida,
lágrima que no brota
que traga mi derrota
perdiendo aquellos días
por tu demora.

Te di tanto
tanto te di,
que no supe ver
que me olvidé de mi.

Son fantasmas los recuerdos
que logré destruir,
me di cuenta tras tiempo
costó asumir.

Solo fuiste un mal sueño
que conseguí abatir.

Sonrío.



Yayone Guereta.

.

27 de febrero de 2015

Secuelas del invierno.




Invierno
que  congelas el alma y los huesos,
adormeces los sueños,
nos sepultas a no querernos,
a ir por las aceras
tapados hasta las orejas
sin levantar la vista al ajeno,
esperando que crezcan
o salgan setas
con los ojos pegados al suelo.
Lluvia y nieve
viento en las sienes,
quién no me dice a mi
que en un cruce de vista
pierdo la oportunidad de verte,
no vemos más allá
enfundados en corazas de hierro
miradas grises triste gesto,
la mayoría vestidos de negro.
Olvidamos los colores
en un lapsus de tiempo,
el pasado no vuelve
ni retornan los momentos,
hojas de calendario vacías
perdidas en días gélidos
deseando pasen deprisa
que el corazón comience con su bombeo
danza en latidos
calor en los cuerpos,
dándonos vida sintiendo.

Maldito invierno!!!



Yayone Guereta.