Sólo si eres alguien que aprecie los sentimientos y sus pensamientos, disfrutará de la escritura de ellos.
Éste blogger permanecerá abierto para el disfrute del lector por petición solicitada de compañer@s blogueros, tendrá la actividad qué las musas así lo dispongan.

26 de diciembre de 2016

Feliz Año Nuevo.





Mis mejores deseos
de PAZ y FELICIDAD
para todos vosotr@s,
los qué arropándonos
nos acompañamos 
en esta andadura
de letras momentáneas
donde ponemos en despliegue
esa magia de SENTIR
-con sensibilidad-
y mucha dosis de fantasía.


Feliz Año Nuevo Venidero.

Urte Berri On 2017.


Yayone Guereta.


20 de noviembre de 2016

Y seré... ( Poemas existenciales al costado II )



Asoma el torbellino del crepúsculo y sé,
que avecinará próximos pensamientos qué, 
cada atardecer culminado se repiten.

Siembra preguntas interrogativas temerosas y dudo,
no hallar respuesta,
temo dormir y al despertar del sueño preguntarme,
si es un sueño mi vida.

La tarde se hace de jirones que desgrana el corazón,
de ajenos pasos alejados olvidados,
y de humo en el aire
que una ráfaga de viento elimina,
de hojas secas pisadas que perecen muertas
en un suelo impasible.

Sólo te pido que si llegases,
lo hicieses con la timidez del rubor que asoma un primer y último beso
aparecido de repente y efímero en ese mismo instante,
despierto y dormido,
visible e invisible,
sin agonía,
rodando hacia tus brazos
y seré, olvido en el olvido.

Quizás, algún día, -sin ya saberlo-,
mis palabras alguien las dirá,
entre luces venideras que aún, ni sabe.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWLThMYnQtNDlTZjQ/view
.

14 de noviembre de 2016

Anochece. ( Poemas existenciales al costado. I )



Llega la noche con su tortuoso y extenso silencio,
lleno de sombras que ensartan un eco remoto
para morir después sin recuerdo.

Es ligero el caracol cuando sintoniza agudo el sonido más sordo,
incluso una voz perdida de tono olvidado
o las huellas que quedaron timbradas en ese rumor de vocales.

Llega la noche anulando los sensores
y es inútil resistirse a la insistencia para apurar el día que pasó desvanecido,
una piel que ni sabe si es o fue.

Mueren las palabras descendiendo hacia un pensamiento que traga
y en la soledad de mi habitación los sueños comienzan a emerger,
repitiéndose como si fuesen un mar antiguo 
donde naufrago con ellos en mareas angustiosas.

Llega la noche hueca y fría,
para dejarme una misiva inexistente,
mis párpados languidecen en una muerte silenciosa que se inundan en esa espera, 
dejándome, vacías las manos.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWSnluR1U0YzV3X2c/view
.

7 de noviembre de 2016

Donde no te tengo.



Nunca fui paciente en sentir
más retuve sensaciones por miedo al desenlace de enredar pieles,

-la carne se mantiene en calma sosegada-

aunque siempre amanece con el ardor al despertar el alba.

Buscando mi hermosura / un recuerdo que perdura/
traspaso la frontera que me ordena cruzar el espacio
y en la lucha me impregno en pasión, 

-la que me guía al fuego de nosotros-

trepando por cada rincón olvidado.

Marco tu hombría en medio de mi pecho
 / con el táctil de mis manos/

-en la ensoñación el corazón henchido dilata los tiempos-

y en una parada de silencio te siento mar adentro
desnudando el alma, queriéndonos,

y gravitas sobre mi pensamiento
en la parte que araña por dentro, donde no te tengo.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWYXNxaWxsOXpnZzQ/view
.

1 de noviembre de 2016

Impermeable.



Acaso cobijo la ausencia de no tenerte, 
bajo esa luna que me acuna en la soledad de tu existencia perecedera?

Dejo acaso en tinta los versos que calman este insomnio indomable, 
en páginas que quedarán ilegibles para ese silencio eterno?

Hago de mi cuerpo un ovillo escondiéndose desde la punta, 
rodando hasta llegar a la esquina 
que guarde este aislamiento apretado en sentir.

Siempre espero esa nube que despliegue su humedad 
y te portase en forma de lágrima furiosa o tierna...)

para calar mi piel de emociones y poder hallarme lozana en derroche, 
destapando la insensibilidad que mantengo impermeable.

Si pudiera exprimir con un toque de dulzura 
lo que dejé en el baúl de los duelos...)

El corazón pospone latidos, cubierto de miedo,
la nube amenaza con arrojar desde su arco iris
gotas de sentimiento que empapen mi cielo etéreo.


Al alba le robo sueños,
recorriendo empedrados suelos,
poniendo cicatrices a la intemperie,
mientras doblo fisuras al cuero.


Yayone Guereta.

20 de octubre de 2016

Desde esta soledad.



Permíteme si te escribo desde esta soledad abatida, 
en el pensamiento tibio que la trastoca,
con el semblante hecho escalofrío,  
dibujo en la mención a los recuerdos que intento resguardar 
y comienzan a desmarcarse para no olvidarte.

Instantes que captura la memoria 
y quedan grabados -per secula seculorum-
hasta que el laberinto de la consciencia quiera borrarlos.

Desperté con la sensación agridulce que deja en nostalgia 
a la evocación en un sueño desolado, 
pellizcando los bordes de mis sentidos golpeándome el ceño.

Recobro el ensueño para abocar la magia de sentirte, 
de nuevo acercándonos, 
en una simbiosis donde somos tú y yo, 
/con la preocupación de retenerte/, 
detengo el candor dulce de tu voz, 
esa voz quedita susurrando cánticos y arrumacos de ternura, 
unidas por el lazo indestructible del amor.

La piel extraña instantes en el tiempo 
que se intentan recuperar en distintos tactos, Ama...)

Acurrucada a tu regazo al calor del pecho que me crió 
-a ésta, hoy, mujer escribiente-, 
e inflado los pulmones de tu olor y expandir las caricias de tu costado en mi piel 
para acomodarte en mis entrañas, reteniendo la niñez
que requiero conquistar del presente, tan ausente hoy en mis días.

-ahora en tu plenitud añeja, eres tú, la niña de mis ojos-

deja que te cuide con la misma dedicación que tú hiciste, 
quiero alargar y atesorar el tiempo que en su manto recoge savia, 
dedicarme a ti en cuerpo y alma, 
la que te llevarás contigo cuando te arrebate ese minutero osado que hace expirar el latido,

-sigues estando y es tan arduo abandonar esta angustia-,

que desespero ante una evidencia cronológica y escapada de entre mis manos.


Nota:

El amor en todas sus formas es,
un dolor insufrible que castiga.


13 de octubre de 2016

Amor delirante.



Fueron dos islotes rotos en infinitos pedazos, 
bajo un cielo que tolera el peso de las almas errantes en descenso.

Se rompieron con el filo de la palabra cruzada,
lanzada desde la boca sin límite que disputaron egos,
en poesía decadente escupiendo soberbia, ira,
pecado capital sin perdones que daña en el duelo de los amantes.

Las voces fusilaron cualquier murmullo y del silencio, 
quedó el vacío,
y en las ausencias que se generan a la memoria donde se hacen espirar los recuerdos, 
llegó el olvido.

Ansié tantísimo su piel canela bañada por el sol de sus días 
y deseé tantas veces ser empapada por todo mi cuerpo 
con el efluvio de tal ambrosía...)

Tanta belleza no podía ser de este mundo,

-el enamorado párpado es ciego en sentir-

Por unos instantes detuve en mis manos su esencia,
esencia que recorto en recuerdos 
para no maltratar la herida que está sanando del reproche, 
el que ultrajó con tanto desprecio 
y el que yo adoré en mi inconsciencia hasta la locura.

Fuimos un amor delirante, 
al que llamé en mi abandono libertad,
y prófuga del sentimiento me hizo salir hacia mar abierto,
-mi mar-
descargando la toxicidad de ese puerto en sensaciones, 
sujetando arrecifes de coral.

De nosotros quedó la nube guerrera,
sin rumbo ni horizonte,
volátil y oscilante,
dos gotas de rocío que la tierra tragó.

Oh...tristeza que lo anidas,
corazón que albergas odio
al amor que te dio siete vidas.


7 de octubre de 2016

A un golpe de caricia.



Con la lengua rota,
los labios anudados desde las esquinas
la boca causada de deseos
y el bolsillo vacío de eternidades,
es mi sombra cómplice compañera aliada,

/doble piel fiel adherida a mí/

paralelamente entre las emociones y los miedos, 
consolidan la soledad que en sus infinitos colores visité.

Yo no temo este cambio de tiempo 
desfilando secretos,
viendo pasar fotogramas desde la memoria 
llego a recordar sentimientos,
que cada día nacieron desde mis sesos,

/ las telarañas atadas al pecho penden de un manotazo/

endeble y delicado a un golpe de caricia que lo fulmine o lo culmine 
a tocar ese cielo que con su manto cubre toda angustia.

Escucho a la noche en su abarrotado silencio 
y en su único dialecto que entiendo,

(como si fuese única también en su Olimpo de petición),

la luna me cuenta cómo construir castillos en esta garganta de arena
-que arraigada a sus huellas-
pondrá entre las caracolas él susurro que la guíe en los vientos
hacia un mar demorado dondequiera
y zambullirse al océano 
para ser ola lanzada al espacio haciéndose infinita.

Tan lejos y tan cerca de mí.


Yayone Guereta.

De mi voz:


@ElrincóndeNai.


27 de septiembre de 2016

Ecos opacos.



Voy a verter al mar las gotas de lágrima hiriente que caen por mis párpados 
y van filtrándose cuál cuchillos por mi cuero aguerrido,
para abandonar esta melancolía emulsionada en sollozos
con la que abato este rostro partido de sonrisas.

Pero una por una se diluyen entre las grietas penetrando su tristeza 
soliviantando aún más mi inquietud,

( los días de lluvia siempre afligen la valentía 
convirtiéndola en opacos ecos al amor)

invadiendo mi desnudez,
empedrando el alma,
amotinadas en rebelión para hacer allí de su morada mi patíbulo.


Más en las luchas de poder siempre hay vencedores y vencidos,
y ganáronme la batalla en la fragilidad del combatiente 
al mostrar el sentimiento servido en bandeja de plata,
sin otra arma con la que bregar.

Ríndome ante el azar de los días que traerán tanta pesadumbre 
de este otoño venidero que lastima,
y en su fatalidad sólo quedome rogar al rey astro,

/lléneme de luz/

concédame en caridad un vértice de calor a este corazón aterido,
y que el cobijo de esta existencia cubra con tacto esta carencia, 
con una suave caricia tierna, 
con un abrazo protegido, 
con el mismo cuidado, con el que se mima a un niño.


Yayone Guereta.



24 de septiembre de 2016

Rapaz.



Quién es el osado

codicioso y mezquino

que tanto poder tiene

para acaparar los instantes

marcados y restringidos

que dictamina los corazones.


Yayone Guereta.

20 de septiembre de 2016

Al amparo de la piel.



Apartada bajo un rostro sin primaveras 
y a la deriva entre emociones inhóspitas,
perpetúan las heridas que aún pesan en la memoria, 
así me hallo, -al amparo de mi piel-
pues suspiran las cicatrices aún abiertas del alma
que en su refugio de sanar, buscan exilio en la isla del olvido.

A veces no reconozco éste ser que tantas batallas libró,
estancada en el mismo punto de partida 
desde que el primer meteorito colisionó 
en esta envergadura de mujer
dejando una gran sima para los restos, 
protegida de un cielo anunciado sin lindes ni pasiones por cruzar.

El dolor se hace insoportable 
y la palabra rota asesina el grito libertario,
la aflicción en el pecho que cruje siente como la vida esposa,
vida que me arroja al cadalso masticando un adiós referido.

Éstos labios secos que exhalan los vientos de un norte 
no esperan ninguna boca a la que abonarse
donde sería suficiente ese adiós, 
tragando la poca fuerza que dejé en algún rincón de un limitado espacio oculto.

Los desgarros se ríen mientras sigo rebuscando
en esa parte que me hará soberana,
más la linea paralela que separa los desasosiegos
provoca al desarraigo 
que emocionalmente se queja de sentir algo muy suyo,
como si le perteneciera burlándose de si.

Despertaré el día que mi psique logre deshacerse de una partitura pasada,
-y si despertase-,
no me miréis con la tristeza que se observa un ave lastimada 
a la que fracturaron sus alas y quédese sesgada sin  horizonte,
sino a la Hembra que emergerá de un prolongado silencio 
y  de una fatídica ausencia.

Yayone Guereta.

De mi voz:

Foto propia.
@ElrincóndeNai.


15 de septiembre de 2016

Asíame fuerte.



Si huyo en los momentos de duda
no me culpes en el reproche,
es la angustia de sentir mis manos llenas de todo lo tuyo 
y supera el temor de perderlo sin saber que hacer con tanta esencia.

Es un querer seguir tu pensamiento mientras callo,
y se me desborda la palabra muda interior
imaginando tus pasos en un pensar propio 
que no alcanzo adivinar perdiéndome.

Si huyo en los instantes difíciles
no satures mi capacidad
y recógeme sobre el ardor de tu pecho
pues es cuando necesito escuchar en calma el latido de tu corazón
y en tu respiración el sosiego que me acercará a tus brazos.

Es un querer absorber nuestras bocas abrumadoras de deseo
colisionando ese hermoso y dulce placer de nacer y morir en cada beso,
mientras nos desgarramos en piel mostrándonos hasta las entrañas
provocando una enorme revolución con la pasión de nuestro aliento.

Si huyo en ese segundo -asíame fuerte-, 
no me faltes,
que quiero consumir contigo este hambre de amor,
de ver todos los amaneceres con sus mimosas titilando sin cerrarse
y saciarme cada noche de tu marea lujuriosa, de tu savia,
estar siempre llena de ti.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWUEtuQnRiNGFBdVk/view



Foto propia.



9 de septiembre de 2016

Esa parte del corazón. ( Versión II Amor )



Versé infinidad de veces adioses prolongados al amor
creyendo no ser oración ni credo para nadie
-en todos sus designios-

y como si fuese único ese día
-sabiéndonos magia-
llegas a mi con la palabra  tibia del acercamiento

que al roce de un movimiento de fortuna 
me haces creación en tus manos,

donde me entrego sin la duda de un pasado
olvidando la nostalgia que fui.

A través de nuestros ojos recogemos sentimientos mutuos
-llenos de confidencias-
guardándolas en el silencio de la mirada

/haciéndonos beso y suspiro/

adivinándonos el alma, la piel, y todo,
en esa parte del corazón...


Amo.


Yayone Guereta.

De mi voz:
https://drive.google.com/file/d/0BxTAX2JR7GuWbktqRDE0M3FRS28/view




Foto propia.



4 de septiembre de 2016

Con los pulsos pegados.

                                                                                                                    Con cariño para Inma Sanz,
                                                                                                  amante del amor.
                                                                                                                    


Fue la casualidad guiada por el maravilloso momento 
quien te trajo a mí libre de nostalgias, 

firme en pensamiento y trazo acompasado, 

con los pulsos pegados al pecho
para reescribir sobre mi cuero cuneiforme.

Dejas de ser palabra y te vuelves esencia,
materia,
médula,
ser presencial,

acariciando las formaciones que conjugan dos cuerpos en la dosis perfecta.

Entregas susurros que devuelvo en suspiros al leve roce
-incluso de pensamiento-
alertando al corazón que inquieto bombea,

reclamando en el ansia la boca que me diluya en el mar de tus aguas,
entregada al fluido de tu lengua 
la piel habla libremente sin recortar sonidos, 

/olvidando unos abrazos rotos/

meciendo con mimo las pasiones olvidadas.

Camino hacia ti, hacia tu tiempo, 
dejándome atrás crudos inviernos
llenándome de primaveras desde el mes de enero,

en la calma y el sosiego de los vientos salvadores
en la tempestad y los desvelos que definirán nuestros senderos,
entrelazando las manos aspirantes de deseos
y el corazón autárquico entregándonos al universo.





24 de agosto de 2016

Esa parte del corazón. ( Versión I Desamor )



Versé infinidad de veces adioses prolongados al amor
creyendo no ser oración ni credo para nadie 
-en todos sus designios-

y como si fuese único ese día 
-sabiéndome magia- 
soñé con un halo de esperanza,

llegar a pintar el lienzo con el trazo tibio del acercamiento,
que al roce de un movimiento de fortuna 
sería creación en unas manos

donde me entregaría sin la duda de un pasado 
olvidando la nostalgia que fui,

y a través de los ojos recogiese un sentimiento mutuo 
-lleno de confidencias-
guardándolas en el silencio de la mirada

e hicieseme beso, y suspiro,

adivinando el alma, la piel, y todo, 
en esa parte del corazón.

Soñé.

Pedro Calderón de la Barca, dijo...
y los sueños, sueños son.

Yayone Guereta.



Foto Propia.



10 de agosto de 2016

En esta ausencia.



En esta ausencia broto desde mi desnudez 
la mudez de los ecos en mi ánima
y  del último suspiro de reflexión nace la palabra,

fluye libre en estrofas claras fragmentadas

como el río que barrunta el desenlace ligero de sus caudales
hacia un mar abierto en el final de su etapa,
la péndola se desliza pidiendo paso para desbordarse en sentimiento puro y cristalino,

el que me envuelve en este momento de vida 
donde asumo lo que soy en libertad, sin perezas, 
con la voluntad de ser quien soy.

Retozaron en la calidez de mis vientos
y entregada con la misma inocencia de juventud desafié lo escrito
convencida que era pasión en estado vivo,

sin lapidar emociones,

siendo los instantes promovidos más que por el sentir, 
-fue insensibilidad -
una obsesión enfermiza que mi piélago abandonó.

Llegó el día de amarme,
quererme desde ésta lucidez templada,
desde el amanecer de la aurora que nace al alba 
hasta el abandono de la luna que mece en nanas,

donde aún amarro en el silencio de estos labios encorsetados... 
alguna nostalgia.

Mirad, pues mis ojos son reflejo de luz cálida, los que advierten una mirada.



Yayone Guereta.




Foto Propia.

2 de agosto de 2016

Algo legible.



Oteo una lluvia de versos que devoro con saña,
poemas que facilitan la fragilidad del alma,
contengo el aliento llevándolo hasta el extremo, 

hacia la cavidad de mis entrañas,

con el vigor de un ansia desmesurada,
entre mis táctiles embebo una copa de whisky seco
que en la boca me quema y en la garganta me abrasa,

recorre regando los adentros y a vivo fuego estalla,

calmando nostalgias, suspiros en la noche trémula
y en mis labios los deseos callan,
deseos escritos en hojas opacas 

en soledades desde unas sábanas mojadas

que quedarán tan sólo en eso, en añoranzas pulverizadas.

Termino de ojear los versos
como termino la amarga ambrosía que deja tal elixir de doble cara,
expectante en su principio
revelador de un anunciado final concluyendo las palabras.


(El deterioro de un día más sin poder crear algo legible...)


Yayone Guereta.





Foto Propia.

12 de julio de 2016

Si has de volver.



Si has de volver que sea a mi memoria,
pues voy a recordarte con la mirada tibia del enamorado
y el labio rozando los bordes de mis comisuras
-de lado a lado-
henchido en el fulgor que florece un beso,

y en el rincón que elevé mi cintura buscando tu hombría
-enlazando las manos-
como si se ora a un Dios que dona y regala todos los deseos 
en un instante de amor,

(el uno junto al otro)

y aunque ya, siendo sombra los dos,
dejaré embriagarse al recuerdo como un suave perfume,
con los párpados apretados para detenerlo

-sin echarle de menos-

guardando en el reposo que vivimos
con las palabras hermosas que llenaron el momento.

Más momento vivimos y no me pesa
pues gozamos dando envidia a las estrellas

(saltándonos el abismo de los acantilados)

ellas, que con su manto de luz iluminaron de algarabía
y eran guardianas en duelo de nuestro universo.


Nota:

Y quien no recuerda el dulce aroma de unas flores frescas?


Yayone Guereta.


20 de junio de 2016

Empacando el alma.



Me recogí en una otoñal estación
donde gestando caprichosa hizo nido 
en éste corazón que dejó su cordialidad apartado al mundo,
porque el desamparo se presentó instalándose a sus anchas,
paralizando el latido, y eso que sólo, 

-venía de visita-, 

aquella noche que decidió romperme las horas de un tiempo
y del que se adueñó por cuenta propia.

Es el rostro el que adivina las mañanas frente al espejo
presentando la realidad,
mostrándose en forma de lágrima, deslizando su humedad, 

-empacando el alma-, 

gastándose en el almacén que tragará el desfiladero,
pues la mirada se contempla cansada en una veracidad 
que no pasa indiferente surcando huella.

Me acomodo en ti, Soledad,

y acogida en tu hermosura te entrego mi entrecortado suspiro,
porque me llegaste a tocar como nadie lo hizo
y llevas el silencio escrito con mi nombre, 
endiablada y bella...

te hiciste de mis nostalgias dueña asiéndome a tu cintura.


Yayone Guereta.

15 de junio de 2016

Aunque la palabra sea sueño.



Siempre hay un constante efluvio 
en los ojos que emanan esa sed de piel, -mi sed-
y si por sus fronteras encontrase la esquina donde anclar mis inquietudes,
moriría eterna en carnes.

En mi pasión de Mujer no necesito estrategias que ordenen,
-pues en el ardor-
los cuerpos se atraen imantados entre lo cóncavo y convexo
fundiéndose como dos gotas de rocío tras el velorio que deja la noche.

Hasta puedo adivinarle,
-aunque la palabra sea sueño-
en mis versos enredados,
pues es "bravo", -salvaje arrebatador el condenado-

más ya dejé mi nombre en las cordilleras de su frontera
y el tacto emigró al mercurio de su ser en el resplandor de la caricia.

Aún late este corazón en virutas de fuego
y brota el delirio en estas manos temblorosas 
por querer saberte si existieses.

Nota:
Sigo dejando el alma en poemas en la cavidad de mis sienes.


Yayone Guereta.