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11 de agosto de 2015

Entre soledades.



De nuevo emergió
a un mar de lamento
de orillas fraguadas
y diques secos,
la boca cansada
de palabras al viento.

Otra vez el silencio,
enmudece
en las largas noches
que lleva dentro,
siempre en su mundo
soledad en sus adentros.

Entre las rejas de una casa vacía
donde la tibia luz
apenas roza su cuerpo,
recordará aquellas tardes
sentada mirando al cielo,
como deja comerse la vida
mientras permanece en su invierno.



Yayone Guereta.





5 de junio de 2015

Desde la oscuridad.



Queda en la ausencia del silencio,
el que calla y muere 
por la desolación de su propio reflejo.

Habla la oscuridad del alma peregrina de luz
la que quedó en eso, 
exhausta en noches de soledad
ciega, sin habla de palabras, 
en su jaula encerrada sin huecos
ni rendijas que oxiden el poco oxígeno
aire que falta y ahoga por dentro.

Los cuervos saciaron la sed de sus ojos,
las lágrimas que quedaron filtradas, 
son el recuerdo de la voz sellada, 
 con la que a veces observa 
sintiendo el temblor en el cuerpo, 
y con la mirada rota, 
ve los escombros que le empujan a un tiempo, 
el que desecha al olvido sintiendo.

Es consciente que jamás será beso, 
ni caricia, y menos, 
aurora boreal de ninguna piel 
en el amanecer de algún lecho, 
ni pálpito que suspire un corazón latiendo.

Traspasa y cede el testigo a los amantes,
a los que aun tienen el privilegio 
de sentir y arrullarse, 
desde la libertad
sin temer la locura de amarse, 
desde el principio hasta la eternidad 
que solo los locos atreven a suicidarse.


Yayone Guereta.

31 de mayo de 2015

Sin vos.



La voz que nunca más escucharía
se cuela haciéndose hueco en la noche
enfermando el silencio,
poniendo el dedo en la llaga
trastornando la sed que dejó en mi cuerpo,
vistiéndome de su piel
en una dulce ambrosía,
donde en mis pensamientos caben
mil y una fantasía,
por culpa de la ausencia que dejó
esta soledad se revela en si misma.

La memoria no entiende de nombres,
y va desnuda sin sentirse cohibida
sus huecos son parcelas,
poniendo a su antojo, y a veces en desorden,
los caprichos que se liberan.

Como esta noche
que hallará la quietud de unas manos frías,
de aquellos besos que reposan en un pecho vacío,
la soledad de un sueño que se adueña
del sentimiento cautivo.

Es crueldad someterse al dolor
que produce el espacio de pensar,
si el corazón desobedece a la razón
llamando a las mariposas
que desean posarse en la flor.

Quien le dice a la rosa
que su aroma se evaporó,
que no espere cielos abiertos
de los labios que besó.

El sueño se desvanece, otro amanecer sin vos.


Yayone Guereta.


12 de abril de 2015

Ese lado del corazón.


Cuanta soledad
puede albergar
ese lado del corazón
que  queda tan oscuro,
perdido entre tinieblas
ausente de un presente
donde el desconcierto ciega.
Ajeno a cielos radiantes
a noches de lunas bellas,
permanece escondido
sujetando un yugo
del que se apodera,
desazón que queda dentro
rabia que contrae por fuera,
miedos que arañan
arrastra secuelas,
frágil ante emociones
evitando sensaciones
coartando la libertad de tentaciones
sumiso se entrega.
Derrotado ante una guerra
sin querer mas pulsos que lo aceleren
con su vía crucis acuestas,
agazapado en su madriguera
hibernando en su cueva,
ermitaño, sin dejar huella.
Se mantiene en silencio
para no alterar al otro lado
que anda algo mosqueado,
no le queda mas remedio
que vivir remolcado,
van a contracorriente,
son un mismo destino
en caminos cortados.
Son los ojos
espejos del alma,
y la mirada con la que mira,
a sesgado todo contacto
queriendo estar aislado,
como única compañía.
 Bienvenida soledad
a este su mundo paralelo
apartado de cobardía.


Yayone Guereta.



3 de abril de 2015

Cuando el amor calla.



Cuando el amor
se vuelve silencio,
y faltan las palabras.
Invade la soledad
y el mundo se para,
y ya no hay risas
ni amaneceres que hablan,
ni noches vestidas que arañan
ni magia,
y vives condenado
 a la nostalgia.

 Soledad sombría
despliega tus alas
para que tu alma vuele
y no se sienta fría,
reconfortas tu silencio
entre cumbres,
para no sentirte vacía,
con un manto blanco

cubres tu agonía,
y dispersas tu vuelo
rozando la melancolía.


Yayone Guereta.

17 de marzo de 2015

Déjame.




Déjame,
llorarte una vez más.

La noche se torna
fría en ausencia
 a recordar tu presencia,
maldito y oscuro
que te atraviesas,
otro cielo sin estrellas.

Preguntaré a mi almohada
que sueños ha de traerme
si ya pinte de gris mi estela.

Déjame,
para sacudir el recuerdo
que dejaste dentro,
donde agonizo tus besos
y los sueños eran eternos.

Lo confieso

Déjame,
acariciar el pasado,
aunque solo sea para rememorar,
las noches de insomnio
que pasamos labio con labio,
las pieles que se reclamaban 
haciéndonos esclavos,
gritando en silencio
desde el deseo apasionado.

Lo confieso

Déjame.



Yayone Guereta.

5 de marzo de 2015

No llores más.


Hoy estoy triste
y si, lloro.

Porque se mezclan sentimientos
los que nacen desde dentro,
desde la impotencia
hasta el amor intenso.

Como aliviar el dolor de su pena
el que quiero arrancar de cuajo,
el que le aflige
el que tiene incrustado,
a mi dulce princesa
le esta superando.

Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.

Imposible aplacar lo que el corazón dicta
cuando se ama demasiado,
y el hilo que une
se resquebraja y no sujeta
los pespuntes dados,
ese primer amor
que se arraiga en las venas
y late desbocado,
y crees morir cuando se quiebra
y el mundo se le hace pedazos.

Dime mi dulce niña
que puedo hacer
para liberar tanto daño.

Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.

Me quema verla
como alma en pena
preguntando, si hay algún remedio,
mirándome a los ojos
sin poder darle una respuesta.

Y en ese instante, inmóviles
el vacío hace su presencia
el silencio lo inunda todo,
en mis manos solo me queda
estrecharla a mi regazo,
fundiéndonos en un interminable abrazo
uniendo nuestras lágrimas
con ese sabor amargo.


Hoy estamos tristes
de una pena,
somos, dos llantos desconsolados.



Yayone Guereta.