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5 de junio de 2015

Desde la oscuridad.



Queda en la ausencia del silencio,
el que calla y muere 
por la desolación de su propio reflejo.

Habla la oscuridad del alma peregrina de luz
la que quedó en eso, 
exhausta en noches de soledad
ciega, sin habla de palabras, 
en su jaula encerrada sin huecos
ni rendijas que oxiden el poco oxígeno
aire que falta y ahoga por dentro.

Los cuervos saciaron la sed de sus ojos,
las lágrimas que quedaron filtradas, 
son el recuerdo de la voz sellada, 
 con la que a veces observa 
sintiendo el temblor en el cuerpo, 
y con la mirada rota, 
ve los escombros que le empujan a un tiempo, 
el que desecha al olvido sintiendo.

Es consciente que jamás será beso, 
ni caricia, y menos, 
aurora boreal de ninguna piel 
en el amanecer de algún lecho, 
ni pálpito que suspire un corazón latiendo.

Traspasa y cede el testigo a los amantes,
a los que aun tienen el privilegio 
de sentir y arrullarse, 
desde la libertad
sin temer la locura de amarse, 
desde el principio hasta la eternidad 
que solo los locos atreven a suicidarse.


Yayone Guereta.

22 de mayo de 2015

Por siempre...amor.


El esfuerzo y la lucha fue en vano
atesorando ese pequeño sueño, 
el que le llevo a la locura y hoy abandona,
sacrificando sus años,
joven y frágil inocencia escondida,
en los pliegues del alma.


La tortura de no apartarle de su mente
se convirtió en delirio mortecino,
aferrándose tan solo a ese minuto, 
ese momento, 
el que sería su muerte, 
no quería otro destino,
anidándolo en su regazo
como nunca antes hubiese querido, 
alborotaba todos sus sentidos,
sin importar yacer en sus brazos,
morir allí mismo.

Jamás pensó que podría estremecerse tanto...

La lucha diaria se convirtió en quimera, 
no poder poseerle
era su pequeña esperanza,
tomar la felicidad ansiada,
y engañar sus sentidos perdidos en la nada. 

No pudo hacer más por un imposible, 
siempre estuvo en sus manos,
esas manos que un día, acariciaba.

Su mundo,
su vida,
sus anhelos,
sus ganas de vivir,
la ilusión, de ser amada,
murieron,
fatal puñalada.

Universo que giraba entorno a su existir,
dulce esperanza,
entregó sus días, sus alegrías, 
penas y alabanzas.

Con el tiempo se marchitaba, 
se hizo larga la espera,
tan solo pudo decir,
en el deambular de los días,
que nunca olvidaba, porque estuvo, 
y estaría por siempre dentro,
sería su agonía, maduraba.

Mira al pasado,
en su boca la sonrisa rota de un bello sentimiento, 
sabiendo que un día amantes fueron,
escondido en un rincón
en el baúl de los recuerdos,
el que llenó, y que otro ocupará, 
para los restos,
ser sin ser, el ser,
aplacando un vacío,
paño de lágrimas que utilizó
en lo amargo de su hastío.

Hasta en su sepultura pediría,
grabar el nombre en su epitafio
y descansar por siempre
junto al amor de su vida.

En esa parte de sus laderas
donde la hierba crece verde y fresca , 
deja un camino lleno de dolor,
donde sepulta el alma entera.

La vida sigue.........amor.


Yayone Guereta.

6 de mayo de 2015

Alma rota.



En sus cordilleras quiero perder hasta el nombre, 
el que deshace la boca al querer pronunciarse, 
vestir la noche de terciopelo, 
el pétalo de rosa que va desgranando sus vestiduras, 
mostrando el ansiado néctar, 
la dulce miel que los labios liban.

Robándole el tiempo al reloj para cometer mi delito, 
implacable atenta sobre el cielo cubriéndolo con nubes, 
como retrocediendo, 
parando el momento, 
y yo lo imploro.

Imploro con tesón, 
con la fuerza suficiente de aclamar al nuevo día, 
el que traerá el sol, 
y con él, el deseo de alcanzar su colina.

Habitar como una diosa en su olimpo, 
ser oración y credo sin misticismos.

Y florecer en su tierra salvaje sin algoritmos, 
con la inocencia de la piel que por primera vez se prueba, 
la que no se olvida en siglos.

Es la ausencia que va convirtiéndose en olvido, 
la que cruje en los sentidos y deja el alma rota, 
rompiéndose en mil pedazos, 
al no poder sentirlo mio.


Yayone Guereta.


6 de abril de 2015

Quejidos.


Suspiros que trae el silencio,

entre la noche

las calles desnudas

no hablan.

Huellas de mil pasos

borrándose en la madrugada,

voces que se ahogan

en quejidos van lanzadas,

a la oscura y fría luna

que todo lo tapa
con su estela plateada,

para que amanezca con ella el alba

el rocío, y el sol que lo acompaña.


Yayone Guereta.



25 de marzo de 2015

Morder un sentimiento.


Se diluye la tinta
palabras zozobran del corazón
desangrándose desde el alma
desgranando con tirón,
como si fueran a partir el mundo
pellizco que por dentro se coló.

Punzadas de dolor se sienten 
sensaciones se aglomeran
en el centro de la razón,
es la lava que corre
volcán que entra en erupción,
presión de músculos
aguantando la desazón.

Como noche que engulle al día
tragando la propia voz,
lágrima escondida
que nadie sepa que existió.

Es el grito callado
el suspiro masticado
sentimiento inhumano
retenido a expresarlo,
cuando se siente...
amor.

Perdido todo eco de escucha
sin insistir por cordura
sella los labios delatores
que al olvido mandó,
ingenuos locos soñando
frívolos,
siendo cosa de dos.



Yayone Guereta.

17 de marzo de 2015

Déjame.




Déjame,
llorarte una vez más.

La noche se torna
fría en ausencia
 a recordar tu presencia,
maldito y oscuro
que te atraviesas,
otro cielo sin estrellas.

Preguntaré a mi almohada
que sueños ha de traerme
si ya pinte de gris mi estela.

Déjame,
para sacudir el recuerdo
que dejaste dentro,
donde agonizo tus besos
y los sueños eran eternos.

Lo confieso

Déjame,
acariciar el pasado,
aunque solo sea para rememorar,
las noches de insomnio
que pasamos labio con labio,
las pieles que se reclamaban 
haciéndonos esclavos,
gritando en silencio
desde el deseo apasionado.

Lo confieso

Déjame.



Yayone Guereta.

12 de marzo de 2015

Replica el silencio.



Corazón que rompes la calma,
tartamudean los miedos
tiembla el habla,
el desgarro aparece
silencio que comienza hacer su danza.

Es la piel que extraña
es la piel que guarda
es la piel que añora,
en lo mas profundo de las entrañas.

Estragos que se presentan
de un pasado de añoranza,
dañando los sentidos
con los que fustiga
echando a la espalda.

Emerge a un mar en lamento
de orillas fraguadas,
en diques secos
la boca cansada,
nudo en la garganta
palabras pilladas,
lengua que muerde
rompiendo el alma,
silencios que perduran en danza.



Yayone Guereta.


9 de marzo de 2015

Cuando la consciencia no habla.



Viejo es el tiempo
que deja vestigios desiertos,
a la vez sabio
los desgastes saben de que hablo.
Pasiones que nacen y mueren en el acto,
el cerebro va secándose,
aglomeraciones de un pasado.
Focos de recuerdos
que a la mente llegan trastocados,
esfumándose en un chasquido de dedos,
y parece que nunca existió,
error craso.
Una vida sometida al contrario,
a dar,
sin pedir nada a cambio.
Los años pasan
pesan como sacos,
los días como segundos esfumados,
espera con una quietud pausada
sin poder hacer nada.
A veces se le escapan lágrimas,
y como de un acto reflejo...
traga.
Ya apenas es consciente,
se le va la mirada.

Vida que te antojas,
lo mismo das...
que quitas a tu forma.


Yayone Guereta.


5 de marzo de 2015

No llores más.


Hoy estoy triste
y si, lloro.

Porque se mezclan sentimientos
los que nacen desde dentro,
desde la impotencia
hasta el amor intenso.

Como aliviar el dolor de su pena
el que quiero arrancar de cuajo,
el que le aflige
el que tiene incrustado,
a mi dulce princesa
le esta superando.

Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.

Imposible aplacar lo que el corazón dicta
cuando se ama demasiado,
y el hilo que une
se resquebraja y no sujeta
los pespuntes dados,
ese primer amor
que se arraiga en las venas
y late desbocado,
y crees morir cuando se quiebra
y el mundo se le hace pedazos.

Dime mi dulce niña
que puedo hacer
para liberar tanto daño.

Hoy estoy triste
y si,
sigo llorando.

Me quema verla
como alma en pena
preguntando, si hay algún remedio,
mirándome a los ojos
sin poder darle una respuesta.

Y en ese instante, inmóviles
el vacío hace su presencia
el silencio lo inunda todo,
en mis manos solo me queda
estrecharla a mi regazo,
fundiéndonos en un interminable abrazo
uniendo nuestras lágrimas
con ese sabor amargo.


Hoy estamos tristes
de una pena,
somos, dos llantos desconsolados.



Yayone Guereta.



1 de marzo de 2015

Un mal sueño.


Te dejé ir
dejando mi piel dormida
con las manos vacías,
tras de mi una sombra
que por siempre
me perseguiría.

Sin reproches ni portazos
la casa se volvió fría,
días y noches de agonías
y una falsa sonrisa
de cara a la galería.

Con puños de hierro
afronto la vida,
lágrima que no brota
que traga mi derrota
perdiendo aquellos días
por tu demora.

Te di tanto
tanto te di,
que no supe ver
que me olvidé de mi.

Son fantasmas los recuerdos
que logré destruir,
me di cuenta tras tiempo
costó asumir.

Solo fuiste un mal sueño
que conseguí abatir.

Sonrío.



Yayone Guereta.

.

11 de febrero de 2015

Naufragio.




Su velero naufraga

como náufraga perdida,

ola que rompe la roca

parte sus costillas.

El desgarro asoma en llanto

lágrimas que se funden

con el flujo de la saliva,

rumbo sin timonel

timón a la deriva.

No hay playa, ni orilla,

ni isla, ni guía.

Tocando fondo pierde la vida,

el inmenso mar engulle sus días.


Yayone Guereta.