Sólo si eres alguien que aprecie los sentimientos y sus pensamientos, disfrutará de la escritura de ellos.
Éste blogger permanecerá abierto para el disfrute del lector por petición solicitada de compañer@s blogueros, tendrá la actividad qué las musas así lo dispongan.

4 de abril de 2016

En la libertad del sentir.


I

En mi cielo reposado un mar de ilusiones crece
y barrunta primaveras en los suspiros del pecho
en verde esmeralda pinta la memoria el horizonte
con el majestuoso azul cobalto que despide el párpado al ocaso.

Allá te presentas tú, asiendo mi mano
sin templanzas
sosteniendo las inseguridades en lo añejo de tu saber
y la certidumbre del que solo desea ser amado en plenitud.

Me deslizo en tus trazos al mismo tiempo que templo los míos
acomodando el sentir 
pues golpea fuerte el latido cuando es trastocado por la presencia
elevando la soledad hacia las nubes donde meces los vientos.

Entre tus corrientes, /discreta y sibilina/
me muevo con la libertad del silencio sin detener mis mareas
y en la intuición de la palabra muda nos reflejamos
y en el fluir de lo imperfecto mezclamos vida.

II

A la par de tus versos me renuevo,
mi marea blanca que no cesas de crecer y crecer con las palabras,
a la par de tus versos me remueves,
me disuelvo voluntario entre tus aguas
con los sueños compartidos que reflejas
en la voz que aún no conozco y adivino,
con tus manos sentidas en mis manos
en esta senda que te muestro, que me enseñas.
A mi lado te percibo
en el roce de tu acento y de tu aliento vivos,
en tu piel madura que me toca cual brisa suave en madrugada
imaginada
por lo escrito en nuestros cielos
que nos lleva hasta el encuentro.
Por ser quien eres,
marea sin descenso,
me inundo de ti,
queriendo que me busques
envuelto entre papeles que te leo,
recogido entre colores de mis bosques
y me encuentras
recitando para ti todas las luces
que he creado en vendavales,
y te hallo, corrigiendo para mi tus frases
libres que me enredan de ternura
a la par que me desvelo entre mis noches
deseando encontrarme con tus ojos,
con tus brazos, con tus párpados,
en humilde sensación de completarnos
a través del sentimiento concebido
en la flor de nuestras rimas.


Este poema se elabora desde "La libertad del sentir" más hermoso y bello
creado de las manos del poeta Gallego José Manuel Gómez Mira y una servidora
Yayone Guereta.


1 de abril de 2016

En un cofrecito.



Guardo deseos
los cargué sobre un manto azulado
recogidos desde el cielo

-entre nubes vagan-

para llenarlos de ríos - que dan vida-
de polvo mágico celeste estrellado

de las constelaciones que el universo ofrenda al perecedero

para empapar sus dulces labios
impregnarlos de mieles -con bálsamo de astros-
que cura, /cuando hieren/

llevándome el dolor
-el sufrimiento extenuado-
cubriendo la falta de amor -la necesidad de ser amado-
acogiendo las cicatrices que dejaron el pasado.

Guardo deseos
en las entrañas los llevo incrustados -en un cofrecito-
donde se custodian los sentimientos
con pasión y ternura,
/en el corazón/, sin dañarlos.






Yayone Guereta.



26 de marzo de 2016

Ruinas.



Pude ver en sus ojos el miedo
la oscuridad /desesperación/
mirando de frente sus demonios
y lo inverso en la extrañeza de sus deseos.

Me uní a ese viaje devastador
/de pesadillas y sufrimiento/
poniendo color a la inmensidad de nuestro cielo.

Contra el mundo remé,
viento y marea /sus mareas/
en las que rendida
y rasgada en toda embestida /me hizo orilla/

En un "Do" de pecho despojados de vestiduras 
arrasamos en fuego enfurecido nuestros cuerpos 
-volviéndonos semilla-
pero el bucle jamás cesaba
espiral que nunca terminaría.

La desidia desafío a su abismo
y asiendo sus manos enfrenté un vacío
para salvarnos del trágico suicidio
/donde acabábamos en las mismísimas ruinas/

-Todo se hacía polvo y ceniza-

Aún oigo el eco de la voz que reprocha
en la garganta herida.


Yayone Guereta.


21 de marzo de 2016

Olvidar un invierno que aprieta.


Son mares separados por continentes
añorando bifurcarse
/y en medio/, un mundo entero que infecta
la ensoñación de dos almas en entrega.



El tiempo se hace largo y agoniza
-no espera-
supurando nostalgias
las pieles se anhelan.

Volviéndose labio en nubes
extraviados por el cielo,
/como cometas/
y pétalos en flor derramados
en las manos que extrañan,
-la necesidad-
de olvidar un invierno que aprieta.

El deseo de encontrarse 
en la parte que no contemplan
los ojos anuncian la mirada triste
aún así el pensamiento impera
aferrados al camino de ser
-pájaros que vuelan-

Destrozan el aire que abraza la pena
-ahogados suspiros-
en la atmósfera quedan
lloran en desconsuelo /se hacen grieta/
nada alivia la tristeza 
la bocas se llaman, desesperan.

El amor se vuelve sombra si los rostros no son caricia.

Más divisan la luz que en tinieblas perseveran.





Yayone Guereta.




14 de marzo de 2016

Desde nuestra orilla.



Caballero de odas
que estremeces sin ruido
el verso desde tu mano -y al papel- 
/que permanecerá por los siglos/,
aquestos corazones agrietados
avivas lo sentido.

Caballero de odas
convertís en fuego 
-la evocación-,
agitando sensaciones
las pasiones afloran 
regadas por las nubes desde tu Olimpo.

Caballero de odas
-no me alcanza la vida-
al querer sentir el embrujo de un susurro
y la piel se marchita
los pasos en soledad y descalza en silencio...
pasear por la orilla,
pues mi párpado insiste
en no dañar corazones
y matarlos en vida.

Caballero de odas...

-mi beso...aniquila-.

Sigo caminando por la senda sombría
/amo mi soledad/
porque me ata a mi cada día.

Honrado...
/así como hermanos/
compartiendo los dones y frutos
donde los poemas son saetas
-en esta incertidumbre de la vida-...

Agradecido...
-en la bendición de leerte-
con la virtud sin impostura
de aquello que de ti... brota...
en manantiales de fuego esclarecido.

Halagado...
-en el título ganado-
que desnuda para siempre mi memoria...
/al ser llamado/
"Caballero de Odas"

por una mujer lejana y bella
-que cultiva rosas con sus manos-
en letras que liberan sus encantos
en sentires que desbordan a su vida....

Gracias...
-en tus palabras solares-
me afirmas de nuevo,
que lo bello no tiene distancia...ni tiempo...ni edad....



Este poema nace y se plasma a cuatro manos,

que "desde nuestras orillas" os lo brindamos.
Con la colaboración del poeta venezolano:
Gabriel Arciniegas Oviedo.





Yayone Guereta.





28 de febrero de 2016

Se olvidó respirar.




Sus pasos dejan huella 
en la tierra que le acogió y abrió sus brazos,
-a la que se enraizó absorbiendo vida-.

Hoy sus pulmones se olvidan de respirar 
y desconoce su propia Psique que en desvarío olvida 
sin reconocer si quiera lo que es y fue.

En pequeñas corduras,
-echando un pulso al hilo que aún le une a la existencia- 
abraza ese soplo de aire,
donde eleva la mirada al infinito
viajando a los recuerdos que se adivinan en el rostro envejecido.

Y con gesto de redención asume,
dejando al descubierto lágrimas de melancolía
que resbalan y desembocan en el equilibrio del labio 
tragando con amargura -/consciente que termina el ciclo/-.

Se marchita el tiempo,
se esfuma lo evidente, -sin metas ni esperanzas-,
sólo quedan...
las palabras vencidas en el desfiladero.




Yayone Guereta.




Este escrito esta dedicado al abuelo de mis hijas
en sus últimos días de vida.
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Al día siguiente 29/02/2016 nos dejó.
D.E.P
Estarás por siempre en nuestro corazón abuelo.
Maite zaitut.

25 de febrero de 2016

Desde el párpado confuso.



Creí que podría discernir ese amor loco que portea el verano 
al sentir alcanzar las mismas devociones 
desde el primer día que se topó esa especie de simbiosis 
en los silencios de las noches calladas solitarias.

Más creí incluso 
en la conjunción de todas las estrellas y astros
confabulados a juntar dos destinos,

-siendo ambos tantas cosas y a la vez tan distintos- 

que nos miramos desde el párpado confuso.

Escribí con nombre un futuro impreciso
con el temblor en las manos y lo fértil que nace del alma 
en el beso de dos desconocidos.

Y con la potencia de una lágrima 
quisimos encontrar esa luz que nunca hubo 
asfixiados en nuestro propio oxígeno.


Nos negamos tanto y tantas veces, 
que nos consumió el fuego de los dioses,

tan sólo fue un peregrinaje guiado hacia el camino del olvido.



Yayone Guereta.



22 de febrero de 2016

Se ausentó su sol.



Retornas 
con la mirada pérdida
implorando un perdón injustificado,
el demonio posado sobre tus hombros
y una invitación hacia tus abismos - en carta blanca-

Y yo no tengo las pasiones olvidadas,
en el reverso de mis manos cicatrices - que hablan-
el corazón manda, 
un instante, un beso,
y tu lengua despiadada no es merecedora - es un invierno que acaba-

Conocí cuervos -salí de otros nidales-
ahora el mirlo blanco canta bajo su aurora de plata,
/ luz luminosa/
de lirios en flor y amapolas olorosas de piel cálida -belleza majestuosa-
con las que destruyen y ajustician -al volátil infectado de alma-

Retornas
como el ave herido en nostalgias
aferrándose a un sueño imposible -con un amor de novela barata-
en el envés de la oscura doble ala,
/la que oculta tras una zafia máscara/ se ausentó su sol.

Aquí, desnudo mis entretelas, -anunciando-
el preludio de una nueva primavera.



Yayone Guereta.



15 de febrero de 2016

Gotas de nostalgia.




Llueve,
las gotas se incrustan en la ventana.


-Tras ella, una mirada-



Perdiéndose en el infinito

pensando en todo y en nada,
la que pide un deseo
la que sueña ser soñada.


La imagen borrosa se desgasta,

menos el nombre, /ese/,
el queda grabado en un espacio del alma.


Al que en silencio ahogado llamo

poniéndolo en la boca, con letras desordenadas.


Y viene el susurro tibio,

susurro que brota del corazón desesperado.


                                        /Puede más el pulso/,

el latido golpea fuerte
si el nombre se posa en el labio.


Dibujo sobre el vaho de la ventana,

la que me recuerda al escribir,
que aunque las manos después lo borren
habita en mis entrañas.


Llueve,

-tu nombre- con mis dedos,
deletreo en la ventana.



Yayone Guereta.


10 de febrero de 2016

A cupido.



Cupido
de mil amores,
ciegas tus flechas en desorden
disparas como un loco.

Pones corazones rotos,
despistado andas,
acaso debiste beber un poco?

Se te nubla la vista,
juntas neutrones con protones
naranjas con limones
carnes con pescados
sin mirar sus condiciones.

No atinas!

Acaso no sabes que es estar enamorado?

Nadie te lanzo su flecha
que impactase en tu pecho,
sentir las mariposas que idioticen tu cerebro?

Mi querido Cupido,
tu no vives en este caos imperfecto,
ojalá que fuese así de fácil y perfecto.

Que la rosa del amor que disparas
no tuviese espina y ningún desperfecto,
que los "Para Siempre" fuesen eternos,
y que nadie muriese de amor...

cuando posas tus flechas por defecto.




Yayone Guereta.




5 de febrero de 2016

La agonía de un pecho vacío.





Yacen desnudas las manos, es el dolor que afligen 
en la vaga búsqueda del sentir,
/las que olvidan/ redimiéndose a una fatiga constante,
-sucumbir-.

Postradas ante deseos deshechos de mentiras disfrazadas en sueños 
por una ansiada pasión de lucha en su devenir.

- Habla la agonía desde un pecho vacío-

Rozan por un instante lo efímero de la felicidad 
aferrándose a una idiosincrasia que ahoga, /ese hambre de querer vivir/.

Y en el refuerzo se clavan trozos de recuerdos que contemplan un pasado lleno de vida, 
donde nunca se piensa la dura llegada del porvenir.

Hoy sienten el cansancio que en el camino esparcieron, 
y desde el alma arrastran la desazón, el hastío, 
de un mundo que no les corresponden sufrir.

Y en un arranque de ira y rabia se alzan hacia el cielo 
donde exclaman un grito invocador preguntando...

¿Quien da pan al que esta lleno de memoria 
y mutila la voz que en su deseo quiere ser oída?!

(Se ausentaron tantas veces, 
que nadie escucha ni responde sus plegarias)



Yayone Guereta.




4 de febrero de 2016

Acróstico I



Temblor en la piel, oscura presencia que invade tu ser en la esencia que destila


Engañando al cromosómico sentido que la imantación atrae


Mimetizan las sensaciones sintiendo pánico al forastero extraño


Oculta y vencida invoca al corazón el sacrilegio de desterrarlo

-
-
Redención en lágrimas desfalleciente, augurio de una muerte anunciada.


Yayone Guereta.


3 de febrero de 2016

Acróstico.



Derraman los pulsos al latir provocando las pieles


Extasiados embeben los amantes del cáliz


Sacudiendo el universo en cada embestida


Eterno instante del momento convertido en magia


Ósculo de amor nacido que sellan del sentimiento más bello.


Yayone Guereta.

30 de enero de 2016

En la psique de mis letras.



Si cediese en esta vida
y volviese la primavera a tocar mi puerta,
decid que me fue imposible despedirme de ella
que la noche trémula del lluvioso invierno
lloré un mundo golpeando mis párpados
y con mis lágrimas quise empapar sus praderas.

Pero mi sueño fue tan profundo
-que soñando-
se secaron en la espera,
apoderándose de mi la oscuridad sin poder llamarla
con mis labios de piedra.

Decidle también que no se angustie
pues sé, que sobre mi sepultura la veré
ofrendando con toda dulzura su cosecha de flores frescas
sabe que fui de rosas blancas / amistad perpetua/
y de rosas rojas / amor y pasión hasta la médula/.

Y si por un infortunio
no os encontraseis para darle el salvoconducto que en mi desaparecer menciono,
que nadie se preocupe,
que a mi falta notará como se quiebra una parte de su esencia,
en la psique de mis letras.

Yayone Guereta.

28 de enero de 2016

Espectro del amor.



Espectro de la muerte

que atrapas sueños en la noche
devorando almas,
con tu espada envenenada
/das el toque/
con la misma dulzura de la que se embriaga el insecto en el néctar
para clavar después con la misma sutileza tu aguijón putrefacto.

Hambriento quieres llenar tu vacío,

y después de absorber los pulsos
te redimes en tu sima
como si perdonases la vida
dejando oscuridad,
mientras los cuervos merodean tu alrededor
bailando la danza que entorna la parca,
destrozando el corazón que te liberaría de las sombras.

Traga tu propio vómito
con el que te ahogarás en desidia,
sentirás la muerte en tu hombro
como te acuna y te mece
en la sepultura de tu sino,
como la que quisiste matar en latidos.

El más duro de los castigos...
/olvido/

Espectro del amor.
Muere!!!
Yo...no voy contigo

Yayone Guereta. 




24 de enero de 2016

En la inmensidad del momento.




Donde los ojos fijan su mirada

las pieles se exclaman

y  la boca ofrenda su lenguaje

-sin palabras-

mezclando sus perlas blancas

en el fluir de sus aguas

- diluyéndose-

 como un espectáculo

de estrellas fugaces que bailan

-en latires-

los cuerpos se invocan

y la cavidad llama,

el deseo febril

entre roces y caricias

-se profanan-

en la embriaguez exhausta

-dulces mieles-

y en el torrente de pasión

los volcanes escupen lava

y sus cielos timbran

-en tormentas, lluvias y nevadas-

explosionando los  elementos

sintiendo al universo minúsculo

(sobrantes del mundo externo)

 Son dueños del instante
en la inmensidad del momento.


Yayone Guereta.


                                                                    

17 de enero de 2016

Y vendrás a mi.



Vendrás
con el aire cargado de sueños 
cruzando mares bajo el mismo sol que separa los vientos,
dejando atrás la desesperación 
una impotencia que ataba tus manos.

Vendrás
desde una agotadora travesía 
con las suelas desgastadas en siete leguas,
los bolsillos llenos de infinitos deseos que guardas 
como oro en paño y esperanza dentro de las "tapetas".

Vendrás
con la expresión extenuada, 
la sonrisa medio rota del trayecto que te fue imposible borrar,
con un te amo apretado entre los dientes

- un grito ansiado esperando estallar-.

Vendrás
en medio del "caos" con un pie delante y el otro atrás 
donde tu referencia y guía es el sentir
ofrendando latidos y la espada desenvainada libre de hostigamientos en la espalda.

-el poder del amor arrastra inagotable-.


Serán los cuerpos el arpa del alma que en su unión suenen.



Yayone Guereta.
                  

30 de diciembre de 2015

Crucifixión.



Me llamó el amor
ofreciéndome sus caminos duros y accidentados, 
y siguiéndolo a ciegas sin titubear en cada paso,
me envolvió en sus alas sin mostrar la cara de la daga oculta en su plumaje, 
del que no se sale ileso y la herida que deja es mortífera.

Creí en su voz, 
dejándole desbaratar la calma de mis días 
a sabiendas que traería la crucifixión en mi existencia,

-así como engrandeció mis sueños,
los podó de raíz sacudiéndolos duramente-

en plena desnudez de entrega apaleó sin piedad 
dejando al descubierto la fragilidad del corazón 
ahora temeroso y diluido en lágrimas negras.

(Nunca es demasiado sentir la ternura de una caricia, 
más si conocer el dolor que desampara).


Yayone Guereta.







                                                                                        

12 de diciembre de 2015

Donde no hallarse.



Esta noche inclemente me atrapa entre sus fauces,

en la espesura de su bruma me arrodilla 
y me ofrece despiadada  su cara más destructiva.

Fracturo en pedazos las parcelas de mi mente 
donde evalúo mi propio juicio,

y en el momento que el sentido 
toca el hemisferio donde se hallan las emociones, 

el polo opuesto comete el sacrilegio de tragárselas
y con la misma vehemencia se transforma en un iceberg, 

( una estocada magistral que inflige el cerebro) 

y desaparece el llanto, 
la risa, la piel que se eriza, 
el dolor que ya no lastima.

Esta noche inclemente tan corrosiva 
donde no hallarse es padecer, lo que en verdad se suspira.



Yayone Guereta.
                                                                                                                                                                 


7 de diciembre de 2015

En la eternidad de su costado.



Es mi silencio un canto a la libertad que esparzo
entre las partículas de un aire que roza su cintura,

(más no es la misma libertad).

Es un deseo en el que quiero florecer clamando al universo para ser fruto,

(no siendo flor ni alimento en su amplitud).

Es un querer arrancar esa música prisionera en sonidos que desea escapar,

(más no soy instrumento que envuelve).

Es hablar bajito como ese aire que recoge todos los secretos

y guardar en la memoria
si fuimos un sueño o el beso que hallé en la eternidad de su costado.



Yayone Guereta.