Sólo si eres alguien que aprecie los sentimientos y sus pensamientos, disfrutará de la escritura de ellos.
Éste blogger permanecerá abierto para el disfrute del lector por petición solicitada de compañer@s blogueros, tendrá la actividad qué las musas así lo dispongan.

24 de enero de 2016

En la inmensidad del momento.




Donde los ojos fijan su mirada

las pieles se exclaman

y  la boca ofrenda su lenguaje

-sin palabras-

mezclando sus perlas blancas

en el fluir de sus aguas

- diluyéndose-

 como un espectáculo

de estrellas fugaces que bailan

-en latires-

los cuerpos se invocan

y la cavidad llama,

el deseo febril

entre roces y caricias

-se profanan-

en la embriaguez exhausta

-dulces mieles-

y en el torrente de pasión

los volcanes escupen lava

y sus cielos timbran

-en tormentas, lluvias y nevadas-

explosionando los  elementos

sintiendo al universo minúsculo

(sobrantes del mundo externo)

 Son dueños del instante
en la inmensidad del momento.


Yayone Guereta.


                                                                    

17 de enero de 2016

Y vendrás a mi.



Vendrás
con el aire cargado de sueños 
cruzando mares bajo el mismo sol que separa los vientos,
dejando atrás la desesperación 
una impotencia que ataba tus manos.

Vendrás
desde una agotadora travesía 
con las suelas desgastadas en siete leguas,
los bolsillos llenos de infinitos deseos que guardas 
como oro en paño y esperanza dentro de las "tapetas".

Vendrás
con la expresión extenuada, 
la sonrisa medio rota del trayecto que te fue imposible borrar,
con un te amo apretado entre los dientes

- un grito ansiado esperando estallar-.

Vendrás
en medio del "caos" con un pie delante y el otro atrás 
donde tu referencia y guía es el sentir
ofrendando latidos y la espada desenvainada libre de hostigamientos en la espalda.

-el poder del amor arrastra inagotable-.


Serán los cuerpos el arpa del alma que en su unión suenen.



Yayone Guereta.
                  

30 de diciembre de 2015

Crucifixión.



Me llamó el amor
ofreciéndome sus caminos duros y accidentados, 
y siguiéndolo a ciegas sin titubear en cada paso,
me envolvió en sus alas sin mostrar la cara de la daga oculta en su plumaje, 
del que no se sale ileso y la herida que deja es mortífera.

Creí en su voz, 
dejándole desbaratar la calma de mis días 
a sabiendas que traería la crucifixión en mi existencia,

-así como engrandeció mis sueños,
los podó de raíz sacudiéndolos duramente-

en plena desnudez de entrega apaleó sin piedad 
dejando al descubierto la fragilidad del corazón 
ahora temeroso y diluido en lágrimas negras.

(Nunca es demasiado sentir la ternura de una caricia, 
más si conocer el dolor que desampara).


Yayone Guereta.







                                                                                        

12 de diciembre de 2015

Donde no hallarse.



Esta noche inclemente me atrapa entre sus fauces,

en la espesura de su bruma me arrodilla 
y me ofrece despiadada  su cara más destructiva.

Fracturo en pedazos las parcelas de mi mente 
donde evalúo mi propio juicio,

y en el momento que el sentido 
toca el hemisferio donde se hallan las emociones, 

el polo opuesto comete el sacrilegio de tragárselas
y con la misma vehemencia se transforma en un iceberg, 

( una estocada magistral que inflige el cerebro) 

y desaparece el llanto, 
la risa, la piel que se eriza, 
el dolor que ya no lastima.

Esta noche inclemente tan corrosiva 
donde no hallarse es padecer, lo que en verdad se suspira.



Yayone Guereta.
                                                                                                                                                                 


7 de diciembre de 2015

En la eternidad de su costado.



Es mi silencio un canto a la libertad que esparzo
entre las partículas de un aire que roza su cintura,

(más no es la misma libertad).

Es un deseo en el que quiero florecer clamando al universo para ser fruto,

(no siendo flor ni alimento en su amplitud).

Es un querer arrancar esa música prisionera en sonidos que desea escapar,

(más no soy instrumento que envuelve).

Es hablar bajito como ese aire que recoge todos los secretos

y guardar en la memoria
si fuimos un sueño o el beso que hallé en la eternidad de su costado.



Yayone Guereta.


22 de noviembre de 2015

Martirio.



Arranca mis entrañas

y apura la sangre

que corriendo por mis venas

"se inflama"

y no entiende de pulsos

cuando se apaga,

a la piel que le falta oxigeno

y desea ser profanada

siendo martirio del tiempo

"que no alcanza"

asesino de vidas y esperanzas.


Yayone Guereta.



Expulsando mariposas.



Expulsando ilusiones

"vivas"

vomitando mariposas

"reducidas"

herida tatuada

"sangrante"

que no cicatriza.


Yayone Guereta.



Foto extraída de Google.

21 de noviembre de 2015

Oquedad sin limite.



Me enredo en una espiral que desconozco
llevándome a un vacío que quiere descollar su espacio.

(Me enfunda en un abandono).


Y sin ser primavera de sus ojos
las hojas del otoño le taparon la visión haciéndome trizas.

Ya no me pertenecen sus labios a los que dar mi júbilo
y me muerdo la lengua emponzoñando  saliva,
el eco de mi voz retrocede escapándose por una rendija.



La tristeza me vence y la ilusión es fatiga,

quise ser viajera en su aire, aliento de su boca,
adorar su libertad haciéndola mía.

(Me arrojo a una oquedad sin límite).



Yayone Guereta.


Foto extraída de Google.


9 de noviembre de 2015

Sentimientos maquillados.



Podría decir que No te amo,

(a sabiendas que me esta torturando).

Podría decir tantas cosas que ni siquiera se que esta pasando, 
o del porque este hartazgo.

Pasar por tu lado y mostrar indiferencia,
percibir que te hago daño,
con el disfraz de diva fatal y la careta artificial de cualquier sábado,

(sentimientos maquillados),

esa mujer grotesca, que siempre he odiado.

Podría destruir al "podría", 
pero la cobardía es amiga del miedo
y van juntas de la mano.

La serpiente mezcla su piel mudando asqueada
el engullo que forma en la boca sin no poder tragar
truncándose al querer vomitarlo.

Podría pisotear esta amargura por el lodo, arrastrar la piel contra el fango, 
revolcando mi puta calavera que no consigo reconocer 
y estallar en mil pedazos.

Podría ser un imposible de posibles que me esta devorando.

En el agotamiento consumo la ira que aflijo, 
la rabia agitada brotando, 
/frágil como un hilo de nailon/
y escupo la bilis en palabras, 
sin velos, ni filtros, con la coraza abierta
y el corazón sangrando.

Ojalá,
podría ser tan sencillo o no, decir te amo.


Autora:
Yayone Guereta.




.Foto extraída de Google.


8 de noviembre de 2015

En la memoria.



Escribí el recuerdo de sus manos,
su tacto,
la pulcritud
con la que bañé mi boca de un deseo
que no quiero olvidar.

Añoro sus labios
reclamo el cuerpo, y su melodía de notas opacas.

Cuando el recuerdo vuelve,
no hay bombeo de sangre que lo soporte
separado por una delgada linea de la realidad.

Es un cansancio que se hace sombra,
y yo soy un temblor de sueños desgastados,
que mi mente agotada quiere olvidar.

El olvido es nada,
no sabe de si mismo, es ausencia,
no hay lugar en la evocación al que regresar.


Yayone Guereta.


Foto extraída de Google.



29 de octubre de 2015

Dejé de ser.(versión I)



Dejé de ser
en la preñez de su vientre,
de flotar en el vaivén de sus aguas.

Dejé de ser abrigo y cobijo en la desnudez,
la que me dio la vida.

Dejé de ser de su matriz, y ahora soy sin ser.

La voz que me acunó en arrullo yace en el campo santo
tendida,
descansando en el tiempo y el espacio, perenne en el silencio.

Y aunque extienda mis manos en un querer atraparla entre el universo,
desaparece como los suspiros sin su nombre en la nada.

Dejé de ser,
partiéndose un pedazo mi ser.


Autora del dibujo: Haizea J. G.


Autora del poema:
Yayone Guereta.


28 de octubre de 2015

Dejé de ser.



Dejé de ser
en la preñez de su vientre
flotando en el vaivén de sus aguas.

Dejó de ser abrigo y cobijo en mi
la que me dio la vida.

Dejé de ser en su matriz, y ahora soy sin ser.

La voz que me acunó
yace en el camposanto, durmiente,
descansando en el tiempo y el cosmos,
perenne de paz.

Y aunque extienda mis manos
en un querer atraparla en el infinito,
se desvanece en suspiros su nombre en la nada.

Dejé de ser
partiéndose un pedazo
de mi existencia.


Autora del dibujo: Haizea J.G.



Autora del poema:
Yayone Guereta.


25 de octubre de 2015

Somos.


I

Soy un gusano que busca ser hermoso
y que anhela llegar a la rama más alta.

Eres ese cálido amanecer
que espero cada madrugada fría y solitaria,
que con tu luminoso toque desvaneces la tristeza,
somos letras sueltas,
que bailan con las hojas del otoño al son del viento,
letras sueltas encontradas
unidas,
somos palabras
de esperanza,
incrustadas bajo la piel convertidas en sentimientos.

Somos, una bella frase escrita, amor.

II

Soy una rama seca en lágrimas de raíces quebradas, 
un árbol que lucía en plenitud,
quedando una astilla que reverbera en lo alto
estirada,
quieta,
esperando su podredumbre.

Y llegas tú,
con el sollozo en un puño,
expandiéndote desde la simiente, regalando vida,
arañando la calma de mis labios que espera la consumación
de tu promesa firme.

Absorbo cada gota del elixir mágico
empapándome,
llenando de oxigeno las pupilas,
fusilando la piel callada donde me haces frase en tus manos
y de tu boca generosa, sangre viva.

Somos metamorfosis en pleno proceso,
letras sueltas encontradas,
unidas,
somos palabras.

Somos, una bella frase escrita, amor.


Yayone Guereta.
Con la colaboración del compañero de letras:
T.S.P.





20 de octubre de 2015

Pacto de silencio.(versión I)



A la espiga de sus cuerpos encaramaron la piel
haciéndose tierra,
simiente,
volcán
donde fueron pacto de silencio, instante y tiempo.

Se soñaron con cada centímetro de sus misterios, deseándose,
cultivando los espacios como continentes.

En los lazos que unirían su firmeza viajarían cercanos,
con los pulsos pegados al pecho, en la larga travesía.

Dos amantes,
abriéndose.

Ya no supieron estar lejos sin medirse las esquinas.




Yayone Guereta.


10 de octubre de 2015

Pacto de silencio.



A la espiga de sus cuerpos encaramaron la piel
haciéndose tierra y simiente en el fuego que parieron de las entrañas
volcán en erupción desprendido donde fueron pacto de silencio, /instante y tiempo/.

Se soñaron con cada centímetro de sus misterios
deseándose febrilmente en mares donde afloraban en gozo
de las rutas abiertas cultivando los espacios que perpetrarían en continentes.

En los lazos que unirían su firmeza viajarían cercanos,
con los pulsos pegados al pecho en la larga travesía.

Dos amantes cegados amándose en cuerpo y alma
abriéndose a los cielos.

Ya no supieron estar lejos sin medirse las esquinas.


Yayone Guereta.
             










8 de octubre de 2015

El deseo del latir extraviado.



No vieron jamás mis ojos tan bello rostro,
como ardiente sol quemaba tal hermosura
despertando un río caudaloso de amor y sensaciones
de un fuego abrasador
que nacía desde mis entrañas.

Más mis pensamientos desbocados
temían que el ídolo que pernoctaba en mi mente
derritiese el amor que conduce a la libertad,
siendo este tan cruel
en el deambular de los senderos espinosos.

A la divina providencia dejo el testigo amoroso de estos ojos
que vieron el cuerpo de tal Fauno
el que tanto deseo me tentó
y al mismo tiempo del que huyo anudando el alma
que tanto gobierna.

Lo que mis retinas vieron
y las manos no me alcanzaron a estrechar
7en el amanecer de los días ofuscados/
el deseo del latir extraviado
que no consigo frenar.


Yayone Guereta.




4 de octubre de 2015

Prisioneros del tiempo.



Antes que las tinieblas 
se cerniesen sobre el alma 
que un día amó siendo nombre, 
la boca que a fuego quemó 
los labios que la  habitarían, 
quedó inmersa en la oscuridad opaca.

Prisioneros del tiempo 
el aire ahogó los pulmones 
que fueron respirados 
en el aliento tibio de la virtud de dar, 
asueto remanso inquieto 
que las cabezas bregaron por transpirar.

Mientras el universo se confesó
ir contracorriente en los cuerpos 
que desearon ser tomados,
separados por los vientos 
de norte a sur y de este a oeste, 
castigando en su hostilidad.

Y en el decir sólo quedó, 
el suspiro hipérbole 
unido a la lágrima sin palabra.



Yayone Guereta.



29 de septiembre de 2015

El lenguaje de la piel.



A la piel que tanto habla sin palabras,

que se pierde con una mirada

que se estremece al tocarla

que ríe cuando los labios pasan

que se eriza si otra boca la asalta

que gime porque se siente excitada

que llora si se ve dañada

que transpira si es acosada

que llama porque tienes ganas

que sensual provoca cuando el cuerpo se alborota

que con un susurro respira volviéndose loca

y no le hace falta las palabras,

porque muda, con las sensaciones se dispara,

nunca miente ni difama

porque con hechos se muestra

nacen del alma.


Piel que tanto sientes y tanto callas...


Hablamos?...



Yayone Guereta.

21 de septiembre de 2015

El cansancio de la ausencia.



Vi amantes morir de amor 
exiliando sus almas al olvido, 
guardando secretos en suspiros 
abandonados en un aliento frágil.

También vi a la luna 
implorar a los ojos de las estrellas, 
lamentándose al mar entre los murmullos 
de sus olas sin llegar a ser orilla en su origen.

El tiempo pesa marcando la piel 
en la ley que impera su radicalismo 
e insiste en ser tiempo turbio sin esperas 
y apenas el astro rey ilumina.

En la libertad de mis esquinas 
se desgrana poro a poro el cansancio 
de la ausencia irreverente, 
el hastío del padecer languideciendo.

Y en un soplo de aire trémulo que la noche infectada 
de lúgubres pensamientos trae, 
musito el nombre de la tristeza del oscuro y cruel destino 
de este mundo a veces tan absurdo e irritable.

Dejó de ser melodía en sus ilusiones...
Fui testigo.


Yayone Guereta.


17 de septiembre de 2015

Que nadie nos niegue.



Que mis manos te busquen ciegas
reinventándose en cada mañana,
cuando el canto del jilguero 
despunte su trinar al alba.

Y en cada caricia pronuncie el nombre 
que en lagunas de sueños llamo, 
aliento y grito que retengo 
en la piel que dormita añorando.

Quien osa ser el dueño del tiempo, 
de las lunas y los soles 
para separar los labios que reclaman 
los besos ausentes que se hicieron olvido.

Si en la inmensidad me hago viento y camino, 
y mis pasos transitan en locura 
por ser hoja de lirio, flor en su cerezo, 
raíz de sus entrañas, canto vivo.

Que nadie nos niegue ser risa
o lágrima brotando del párpado 
en la mejilla desnuda
de la boca del desamparado.


Yayone Guereta.